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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 115

Sin embargo, no se dio media vuelta para ignorarlo.

Recordó la llamada que le había hecho a Teresa, así que supuso que venía a tratar lo del divorcio.

Se plantó frente a él y lo fulminó con la mirada.

—No tenías que molestarte en venir, con vernos mañana en el Registro Civil era suficiente.

Benjamín clavó sus profundos ojos en ella y le dijo:

—Jose, no nos vamos a divorciar.

El rostro de Josefina se ensombreció.

—A ver, ubícate. Tú eres quien me ha estado fallando desde el principio, ¿con qué cara me sales ahora con que no te quieres divorciar?

—Si dices que te fallé, entonces te lo voy a compensar. Con más razón no puedo divorciarme de ti —respondió él con toda calma.

Josefina no supo qué contestarle.

¡Qué reverendo descaro!

Volteó a ver a Rodrigo, que estaba cerca con su vaso térmico en la mano, y exclamó:

—Jefe, la próxima vez que venga este sujeto, no lo dejen pasar.

Rodrigo le dio un sorbito a su té y replicó:

—Imposible, es el que pone la lana.

Josefina se quedó atónita ante aquella respuesta.

Benjamín seguía mirándola fijamente.

—Lo que te preocupa, no va a pasar.

A Josefina se le habían acabado las ganas de seguir alegando.

Dio media vuelta y regresó a la cabina.

No obstante, verlo le revolvió tanto las emociones que no logró concentrarse en la grabación.

Prefirió suspenderla por ese día y se dedicó a estudiar su libreto para distraer su mente.

Benjamín no se quedó mucho tiempo más y se marchó.

Ella agarró su celular y volvió a marcarle a Teresa.

Tras un par de tonos, contestaron.

—Jose —Teresa habló con un tono cortante—. Nuestro trato no se puede romper así como así. Si aceptaste, tienes que cumplir tu palabra, ¿no crees?

Josefina respondió:

—¿Tiene idea de lo que hizo Benjamín? Se puso del lado de mis papás para que le dieran acciones del Grupo León a Magdalena.

Sacó el celular para ver si quedaba de verse con Silvia, pero en eso le saltó la publicación de Magdalena en Instagram.

Era una foto bastante sencilla: las manos de un hombre de dedos largos y estilizados aferradas a un volante cuyo logo Josefina reconocería en cualquier parte.

Ah, claro.

¿Apenas se había dado la vuelta y él ya se había ofrecido a llevarla al trabajo?

Definitivamente, no podía soltarla.

Y si las cosas eran así, ¡¿entonces por qué fregados no firmaba el divorcio?!

¡¿Acaso quería quedarse con las dos como si todavía estuviéramos en la antigüedad?!

¡Qué asco!

Josefina le tomó captura a la publicación, se la mandó directo a Benjamín por WhatsApp y luego lo bloqueó sin miramientos.

Él siempre salía con la excusa de que no le interesaba Magdalena de esa forma.

¡Pues aunque fuera cierto, a la otra sí que le interesaba!

Ahora, con las pruebas en su cara, no iba a poder fingir demencia.

El celular de Benjamín vibró.

Lo sacó y vio que era un mensaje de Josefina, así que se apresuró a abrirlo.

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