Benjamín no dijo ni una palabra más. Mantuvo su postura relajada y se terminó el cigarrillo con total tranquilidad.
El ligero humo se esparció por el lugar hasta desvanecerse en poco tiempo.
Pero Felipe sintió de pronto una inexplicable sensación de peligro.
Todos los músculos de su cuerpo se tensaron.
Al segundo siguiente, el hombre que hasta hacía un momento parecía inofensivo se lanzó al ataque. Con un movimiento rápido y certero, arremetió contra Felipe.
Felipe, tomado por sorpresa, intentó defenderse de inmediato.
¡Pero, después de un par de intercambios, se dio cuenta con horror de que no era rival para Benjamín!
De hecho, el estilo de pelea de Benjamín... ¡se le hacía demasiado familiar!
En menos de quince movimientos, Felipe acabó en el suelo. Benjamín le puso un pie sobre el pecho y lo observó con una mirada de hielo. —Apenas das la talla para protegerla.
Felipe respiraba agitadamente. La mirada de menosprecio que le había dirigido antes se esfumó por completo; ahora, lo observaba con curiosidad.
—¿Quién diablos eres?
Benjamín apartó el pie y le respondió en tono sereno: —¿Me vas a obedecer ahora?
Felipe se sentó y lo miró con expresión desconcertada. Después de un buen rato, soltó: —Nunca le haría daño a la señorita León.
—Yo tampoco se lo haré —aseguró Benjamín, volviendo a tomar asiento en el sofá. Toda aquella fiera aura destructiva desapareció por completo, volviendo a su postura elegante de costumbre.
—Ahora quiero saber dos cosas. Primero: necesito toda la información sobre esa gente nueva que la acompaña. Segundo: hay otro grupo de personas rondándola, gente muy misteriosa. Debes estar al pendiente de eso cuando estés con ella.
Felipe parecía bastante desmoralizado. Tardó un rato antes de contestar de mala gana: —Ya lo sé.
Aun así, no estaba dispuesto a quedarse con la duda y lo miró de nuevo. —¿Quién diablos eres?
Pero Benjamín simplemente se levantó y se dirigió a la salida, sin la más mínima intención de responder.
Él creía que Jose solo estaba rodeada de gente común y corriente, pero, después de que ocurrieran varios incidentes, se dio cuenta de que había sido demasiado descuidado.

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