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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 493

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Esa noche, Leandro comprendió que no iba a poder salir de esa sala VIP tan fácilmente. Se sentó en el sofá, haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantener la compostura.

"¿Qué tipo de negocios quiere tratar el señor Gutiérrez con nuestra empresa?", preguntó Leandro, intentando sonar firme.

Benjamín lo observó con calma. "Esta noche es exclusivamente para darle la bienvenida al señor Leandro. Dejemos el trabajo de lado. Brindo por usted".

Sin esperar respuesta, levantó su vaso y se lo bebió de un solo trago.

En Santa Aurelia, el Grupo Gutiérrez era el rey indiscutible. ¿Quién se atrevería a desairar a Benjamín Gutiérrez?

Leandro no tuvo más remedio que tomar su vaso y beber también.

Después de tragar el alcohol, volvió a intentar: "¿Aproximadamente cuándo regresará Emiliano?"

Benjamín fingió curiosidad. "¿No renunció a su empresa? ¿Acaso tiene un asunto muy urgente con él? Puede contarme, yo me encargo de contactarlo y confirmarle la fecha de su regreso".

Leandro forzó una sonrisa. "Señor Gutiérrez, me temo que es un asunto que solo puedo tratar directamente con él. Al fin y al cabo, tiene que ver con sus responsabilidades anteriores y es información confidencial de nuestra empresa. De verdad, me es imposible compartirlo".

"Entiendo. Qué lástima". Benjamín no presionó más y volvió a servirse. "Entonces dejemos esos temas aburridos. A beber".

Leandro se vio obligado a seguirle el ritmo y tomar copa tras copa.

Después de unos cuantos tragos, Benjamín dejó el vaso, atrajo a Josefina hacia él y empezó a susurrarle al oído, adoptando a la perfección el papel de un hombre rico que solo buscaba divertirse.

Cristóbal, por su parte, aprovechó la oportunidad para acercarse a Leandro, fingiendo camaradería, charlando de todo un poco mientras no dejaba de llenarle el vaso.

Leandro se mantenía a la defensiva. Cada vez que la conversación rozaba el tema de Emiliano, daba respuestas calculadas y evasivas.

Josefina, que observaba la escena en silencio, comenzaba a desesperarse. A ese paso, ¿cuánto tiempo tardarían en hacer que ese hombre soltara la verdad?

Giró la cabeza, se acercó al rostro de Benjamín como si fuera a besarlo, y con un hilo de voz le preguntó: "¿No podemos simplemente someterlo y obligarlo a confesar?"

El suave y cálido aliento de la chica rozó la oreja del hombre.

La manzana de Adán de Benjamín subió y bajó de golpe. Sin pensarlo dos veces, le sostuvo la nuca, unió sus labios con los de ella y la empujó suavemente contra el respaldo del sofá, usando su propio cuerpo para bloquear la vista de los demás.

Con el mismo tono apenas audible, respondió: "Sería alertar al enemigo. ¿Y si su desaparición atrae a otras personas peligrosas que quieran lastimarte?"

Y un poco más allá, Federico comía bocadillos mientras disfrutaba del espectáculo.

Pero en ese preciso momento, un celular empezó a sonar. Federico miró a su alrededor; no sabía de quién era el teléfono que habían dejado en la mesa.

Pero como estaba sumamente aburrido, no lo pensó dos veces y contestó.

"¿Aló?"

"¿Quién habla?"

Al otro lado de la línea, se escuchó una voz de mujer, suave y cristalina. En el instante en que esa voz resonó en su oído, ¡la sangre de Federico se congeló por completo!

¡Esa voz era idéntica a la que escuchó aquella noche!

¡Era la chica de su primera vez!

Bajó el teléfono rápidamente para ver el nombre en la pantalla, pero en ese segundo, una mano apareció de la nada y le arrebató el celular con violencia.

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