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La Nueva Reina del Instituto Águila Real romance Capítulo 19

En el hospital, en una lujosa habitación privada, Félix yacía de lado en la cama.

Aunque el médico le había aconsejado irse a casa, sus padres, excesivamente preocupados, insistieron en que se quedara en observación por una noche.

—Hijo, ¿quién te hizo esto? ¡Dime, por favor! —rogaba Ximena, con el corazón roto.

—Me caí —respondió Félix, con voz apagada.

—¡Es obvio que te golpearon! Si no me dices, ¡iré a la escuela a investigar!

—¡Mamá! —se quejó Félix—. ¡Déjame tener algo de privacidad! Y... ¡Un poco de dignidad, por favor!

—Está bien, está bien. Lo que tú digas —cedió Ximena.

En ese momento, se oyeron los gritos de Álvaro desde el pasillo.

—Esa hermana tuya, la que vino de la sierra, ni siquiera se dignó a venir a verte —dijo Ximena con una sonrisa fría—. Criada en el quinto infierno, sin pizca de educación.

Félix, extrañamente, se quedó en silencio.

La voz de Álvaro era tan fuerte que se oía desde la habitación, pasando de los gritos a las súplicas. Ximena fruncía el ceño, cada vez más molesta. Félix, por su parte, sentía un nudo en el estómago. No sabía qué le había dicho Rosa a su padre para que cambiara de actitud tan drásticamente.

Finalmente, Álvaro colgó y entró a la habitación.

—¿Terminaste de hablar con tu "querida" hija? —dijo Ximena con sarcasmo—. ¡Parece que se te olvidó que tu hijo está en una cama de hospital!

—¡Cállate un poco! —espetó Álvaro, irritado.

Ximena no se atrevió a contradecirlo y se sentó en el sofá, enfurruñada.

Álvaro se dirigió a su hijo.

—Félix, dime quién se atrevió a tocarte en la escuela. ¡Le romperé los brazos y las piernas!

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