Valentina comprendió por fin por qué no había visto a nadie de la familia Zamora en todo el evento.
Casualmente, las dos personas que ella conocía de esas familias —Daniel Zamora y Mateo Solís— eran piezas fundamentales en sus respectivos imperios.
Durante años, las tres familias habían coexistido en paz, en especial los Zamora, que siempre habían sido aliados incondicionales de los Correa.
Pero ahora, no solo no se presentaban al evento, sino que se habían convertido en rivales comerciales directos.
*¿Tendrá algo que ver Daniel en esto?*, pensó Valentina, frunciendo el ceño.
La ceremonia se realizaba frente a un inmenso escenario montado en la plaza principal del asilo.
Valentina dejó sus pensamientos de lado, se ajustó la mascarilla por hábito profesional y se plantó de espaldas al escenario frente a las cámaras, micrófono en mano.
De pronto, divisó a lo lejos a una anciana que estaba siendo acomodada en la primera fila de asientos por varios asistentes.
¡La abuela también había venido!
Valentina había estado preocupada de que la Matriarca se sintiera enferma o deprimida tras conocer sus planes de divorcio, pero verla asistir a un evento público significaba que estaba mucho mejor de salud.
Sintió un gran alivio y decidió buscarla apenas terminara su transmisión.
A sus espaldas, el presentador anunció al CEO del Grupo Correa para dar las palabras inaugurales.
Por los parlantes resonó la profunda y cautivadora voz de Sebastián.
Valentina se giró levemente y, mirando a la cámara, dijo: —Como pueden observar, el señor Correa, líder del Grupo Correa, se dirige a los asistentes en este magno evento...
No supo si fue casualidad, pero justo cuando alzó la mano para señalar el escenario, el hombre, impecable y distante, miró directamente hacia su lente. La cámara capturó el momento exacto.
Valentina no se inmutó y continuó su reporte.
El discurso de Sebastián fue breve, tajante y poderoso. Al terminar, bajó las escaleras del escenario con pasos firmes.
Se había quitado el abrigo antes de subir, dejando a la vista un traje oscuro cortado a la medida que resaltaba su imponente físico. Con esos finos lentes dorados y su postura perfecta, parecía sacado de una película.
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