Ni siquiera dio tiempo a que Mateo apretara el gatillo.
—¡Bajen las armas! —exclamó Valentina, pálida como un fantasma, con la mirada fija en Sebastián—. Dile a tus hombres que bajen las armas. ¡No le apunten a Mateo!
Al ver cómo ella saltaba desesperadamente frente a Mateo para protegerlo, a Sebastián le asaltó un recuerdo fugaz: ella disparando en medio del bosque, ignorando por completo el peligro, solo para cubrirle las espaldas a él.
Así que ella también era capaz de proteger a otros.
—Él quiere sacarte de Miramar —dijo Sebastián, con una tormenta oscura arremolinándose en sus ojos—. Quiere alejarte de mí.
Tragó saliva con lentitud y su voz ronca salió cargada de aspereza:
—¿Es eso cierto?
Los escoltas que lo acompañaban sintieron un ligero estremecimiento.
Valentina no tenía idea de que, cuando Sebastián dedujo que ella no había sido secuestrada, sino que se había ido por su propia voluntad, salió disparado hacia las profundidades del bosque antes de que nadie pudiera reaccionar.
Se movió con tanta velocidad que ni siquiera ellos, con todo su entrenamiento militar, lograron alcanzarlo.
No sabían qué era lo que aterraba tanto a Sebastián, solo les quedó correr tras él. A duras penas lograron acortar la distancia, hasta que de repente lo vieron detenerse en seco.
A través de las ramas, por fin divisaron a un grupo de personas abandonando el barranco. Entre ellos estaba la mujer que buscaban: Valentina.
Cuando le preguntaron si debían interceptarlos, Sebastián había respondido: "Esperemos a que lleguen a terreno llano".
Les tomó un par de segundos darse cuenta de que el sendero era demasiado empinado. Si la asustaban, era muy probable que Valentina terminara rodando montaña abajo.
El Señor Correa simplemente tenía miedo de que ella se lastimara.
Sin embargo, en ese momento, Sebastián solo lanzó una amenaza gélida:
—Si te atreves a irte con él, lo destruiré.
—¡No te atrevas! —gritó Valentina.
Ella no negó que quisiera irse de Miramar. No negó que quisiera alejarse de él.
El ceño de Sebastián se frunció levemente y una carcajada, tan baja que apenas se escuchó, brotó de su garganta.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Hola habrá actualización?? Porfi ojalá terminen la historía...
Habrá acrualizacion.....