Tras soltar esas palabras, él y Don Alberto empujaron la silla de ruedas de Valentina hacia adentro, uno de cada lado.
La puerta de la habitación se cerró de golpe.
Sebastián se quedó mirando fijamente la madera, bajó un poco la mirada y, momentos después, dio media vuelta y se marchó.
Dentro de la habitación, Mateo apretó los asideros de la silla. Se quedó mirando la nuca de Valentina, que guardaba un silencio absoluto, perdida en sus pensamientos.
Al llegar junto a la cama, la ayudó a sentarse. Ella, casi sin fuerzas, se recargó contra el respaldo, levantó la mirada hacia él y le dijo:
—Cualquier día de estos te llevaré a ver a Cachito, si se puede. Es un niño muy bueno, ya sabe decir "mamá". La próxima vez le voy a enseñar a decir "tío". Es tan inteligente que seguro lo aprende muy rápido.
Sebastián no le había mencionado que, desde los monitores situados fuera del área de aislamiento, se podía observar a Cachito. Y es que, si se lo hubiera dicho, Valentina no se habría apartado de la pantalla ni un segundo. Si no descansaba lo suficiente, su cuerpo jamás se recuperaría.
Mateo esbozó una sonrisa y respondió:
—¡Claro que sí! Lo voy a querer como si fuera mi propio hijo, para que el día de mañana se encargue de cuidar a su querido tío en su vejez.
Valentina no le dio importancia a sus tonterías.
Apenas tenía veintiséis años, ¿cómo se le ocurría hablar de que lo cuidaran en la vejez?
Con las manos reposando sobre las sábanas, murmuró pausadamente:
—Quiero comer algo.
El rostro de Mateo se iluminó de alegría e intercambió una mirada de alivio con Don Alberto.
Justo cuando Mateo iba a pedir que prepararan algo de comida para Valentina, Arturo Ramos, que estaba afuera, vio regresar a Lucas con una bandeja en las manos.
—Luc... señor J —dijo, apresurándose a su encuentro.
Lucas bajó la mirada para verlo.
—Llévaselo.
Arturo se apresuró a contestar:
—No tengo hambre...
No había terminado de hablar cuando se encontró con los profundos ojos oscuros de Lucas, que lo miraban como si fuera un completo idiota.
—Es para la señora Correa.
Le tendió la bandeja.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Hola habrá actualización?? Porfi ojalá terminen la historía...
Habrá acrualizacion.....