Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 164

Dicho esto, Isabella se dio la vuelta y salió de la oficina.

El coordinador corrió tras ella, disculpándose una y otra vez.

—No es molestia para mí haber venido, pero este incidente podría hacer que los demás compañeros tengan una mala imagen de mi hermano. Espero que la universidad aclare públicamente la situación para limpiar su nombre.

—Por supuesto, lo haremos sin falta.

—Me parece bien.

No quiso ahondar más en el asunto. Al fin y al cabo, su hermano todavía tenía que estudiar allí y no le convenía enemistarse con los directivos y profesores.

Pero a Casandra eso no le importaba. Aunque habían quedado en evidencia por la falsa acusación, no volvieron a mencionar el tema. Sin embargo, su hijo sí había perdido una laptop en la universidad, por lo que la institución tenía una responsabilidad. Casandra se aferró a ese punto y no dejó de armar un escándalo.

Al final, sin más opción, los directivos se disculparon con Casandra y le aseguraron que harían todo lo posible por encontrar la laptop.

En cuanto se fueron, uno de los directivos golpeó la mesa, furioso.

—¡De tal palo, tal astilla! ¡Qué clase de gente cría a esa clase de hijos! ¡Todos son unos sinvergüenzas!

Isabella caminaba por el pasillo hacia la salida, cuando de repente Darío chocó contra ella.

El impacto la hizo tambalearse, y si no se hubiera sujetado de una columna, seguro habría caído.

Mientras corría, Darío se dio la vuelta y le levantó el dedo medio.

—¡Tu hermano es un imbécil, y tú también! ¡Toda tu familia lo es!

Después de gritar eso, salió corriendo.

Isabella sintió una oleada de furia. Al voltear, vio que Otilia y Casandra ya se habían escabullido por otro lado.

La Universidad de Nublario era enorme. Los dos compañeros de cuarto de Darío acompañaron a Casandra y a su familia a la salida.

Justo al llegar a la entrada, vieron un llamativo deportivo rojo.

Los dos chicos dejaron plantadas a Casandra y a las demás y corrieron emocionados hacia el carro.

—¡Wow! ¿Ese es un Porsche 918?

—¡Seguro que sí! ¡El carro de mis sueños!

Isabella sonrió, pero luego recordó algo.

—¿Ustedes ayudaron a Darío a molestar a Leandro?

Ambos se sintieron un poco culpables, pero rápidamente aseguraron que no volvería a pasar.

—Más les vale, porque si no, no seré tan amable con ustedes.

Isabella bromeó un poco con ellos y luego les entregó las llaves, diciéndoles que no solo podían tocarlo, sino también sentarse dentro.

No muy lejos, Casandra y Otilia seguían esperando un taxi, lanzándole miradas de vez en cuando, cargadas de envidia.

Isabella no les hizo caso. Estaba pensando en ir a buscar a Leandro más tarde, cuando un chico con un conjunto rosa y en patineta se dirigió a toda velocidad hacia ella.

Justo cuando pensó que la iba a atropellar, él frenó en seco, ladeó la cabeza y le sonrió.

—Oye, te vi y tienes una cara de que te va a caer la sal, pero en serio. Para que me entiendas: ¡se te viene una racha de mala suerte encima!

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido