Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1067

Justo cuando intentaban calmarse y planear su próximo movimiento, recibieron una llamada de Facundo Prado.

—¡Carlota está en peligro y no fuiste capaz de avisarme! ¡Te permití sacarla de Nublario temporalmente pensando que la cuidarías bien, pero me equivoqué por completo! ¡No mereces ser su madre!

Al otro lado de la línea, la voz de Facundo estaba cargada de rabia.

Floriana cerró los ojos, agotada.

—¿Ese sujeto también te llamó a ti?

—¿A quién se la arrebató? ¿A ti o a Víctor?

—¡Facundo! —le gritó Floriana con voz grave—. ¡Lo más importante ahora es salvar a Carlota, no buscar culpables! ¡Dime de una vez qué te dijo ese hombre!

—¡Incluso en este momento, sigues protegiendo a Víctor!

—Yo...

Antes de que pudiera continuar, el secuestrador volvió a llamar. Floriana colgó rápidamente a Facundo y contestó.

—¡Déjame hablar con mi hija! —exigió de inmediato.

—Ah, ¿tienes miedo de que te esté engañando?

Una risa gélida resonó en el auricular, provocando que el corazón de Floriana se detuviera. No quería ni imaginarse el terror que debía estar sintiendo la niña. De pronto, escuchó un sollozo ahogado a través de la línea.

—¿Carlota, eres tú? ¡Mi amor, no tengas miedo! ¡Dile algo a mami!

—¡Buááá!

El sollozo ahogado se convirtió en un llanto desconsolado.

—¡Mami, tengo mucho miedo! ¡Mami, papi, vengan a ayudarme!

Al escuchar a la pequeña llamarlo "papi", a Víctor se le hizo un nudo en la garganta.

—¡No tengas miedo, mi niña, papá y mamá ya van por ti! ¡Pero no llores! ¡Ese señor no es malo, si dejas de llorar, te prometo que no te hará ningún daño!

Floriana entendió la intención de Víctor y de inmediato intentó calmar a su hija.

Al parecer, Carlota era un poco consciente de la situación, pues logró tragarse las lágrimas.

—No lloraré... voy a esperar a que mami y papi vengan a buscarme.

Acto seguido, se escuchó el sonido de una puerta cerrándose y pasos firmes, seguidos por la risa rasposa del hombre.

—Tu hija es muy obediente. ¿Cuántos años tiene?

Víctor configuró el destino y aceleró a fondo. Mientras conducía a toda velocidad, llamó a Jairo para ponerlo al tanto de lo ocurrido con Carlota.

—Su esposa se suicidó junto a su hija de ocho años... Zona Industrial Suárez... —murmuró Jairo, analizando la información al otro lado del teléfono—. ¡Manoel Suárez! ¡El secuestrador debe ser Manoel Suárez!

—¿Qué le pasó a ese hombre?

—Manoel Suárez tenía una empresa de ensamblaje. Al parecer, utilizaron materiales defectuosos durante el proceso de producción, lo que provocó pérdidas millonarias a sus clientes y terminaron exigiendo una indemnización monumental. La reputación de su empresa quedó arruinada, los pedidos cayeron en picada y la indemnización lo dejó en la bancarrota total el mes pasado.

—Pero, siendo el dueño de una fábrica, ¿qué problemas podría tener con nosotros?

—No me refería necesariamente a ti ni a Floriana.

Víctor se quedó atónito.

—¿Te refieres a Facundo Prado?

Jairo suspiró pesadamente.

—La familia Prado tiene una enorme influencia tanto en la política como en los negocios, y hasta en el mundo clandestino, por lo que a menudo los contratan como mediadores. El círculo de contactos de Facundo es un nido de víboras. Lo más seguro es que esto sea un ajuste de cuentas contra él.

—Ahora mismo vamos en camino a la Zona Industrial Suárez. Este Manoel Suárez parece no tenerle miedo a la policía; ni siquiera nos advirtió que no llamáramos, y tampoco pidió rescate. Me aterra pensar que él...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido