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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 170

—¡Habla! ¡No soy adivina!

—…

—¡Jairo!

Justo antes de salir, Jairo se detuvo.

Se dio la vuelta. Entre el humo del cigarrillo, su rostro parecía aún más frío, y su mirada, más afilada.

—Quizá deberíamos reconsiderar nuestra colaboración. A lo mejor no eres la persona más adecuada para esto.

Isabella frunció el ceño. ¿Qué quería decir?

¿Que ya no se casaría con ella? ¿Que iba a terminar su relación?

—Lo que pasó entre Gabriel y yo, seguro que ya lo sabes…

—No necesito saberlo. Ni antes, ni mucho menos ahora.

Dicho esto, Jairo se dio la vuelta y se fue, dejando un rastro de frialdad a su paso.

Isabella se quedó inmóvil por sus palabras. El portazo que resonó un instante después la hizo estremecerse.

Poco después, se oyeron golpes en la puerta principal.

—Isabella, ¿quién era ese hombre que acaba de salir?

—¡Sal y dímelo a la cara!

—¿¡Cómo te atreves a engañarme con otro!?

—¡Eres una cualquiera!

Gabriel gritaba como un loco. Isabella, desde el cuarto del segundo piso, lo oía todo con claridad.

Pero no le importaba él. Tenía el celular en la mano, dudando si llamar o no a Jairo. Quizás él había malinterpretado su relación con Gabriel.

Ya no amaba a Gabriel, había terminado con él. Lo de esa noche solo era parte de su venganza contra él y la familia Ibáñez.

Pero, ¿era eso lo que le importaba a Jairo?

¿O acaso se estaba haciendo ilusiones?

No quería terminar la colaboración con un hombre como Jairo y que cada uno siguiera su camino.

Y si no quería, entonces tenía que recuperarlo.

Una vez que lo tuvo claro, Isabella durmió un par de horas para reponer energías. Luego se levantó, se arregló para verse espectacular y salió de casa.

Al salir, casi tropieza con algo. Gabriel estaba sentado frente a su puerta, con la cabeza gacha, con un aire de derrota.

Ella lo ignoró, cerró la puerta y empezó a caminar.

Pero no había dado ni dos pasos cuando él la agarró bruscamente del brazo.

—No fue mi imaginación, ¿verdad? Ese hombre salió de tu casa anoche, ¿cierto? ¿Quién es?

Isabella intentó soltarse, pero eso solo enfureció más a Gabriel. Al segundo siguiente, la empujó contra la puerta y la agarró del cuello.

—¡Isabella, cómo te atreves a traicionarme!

La falta de aire la golpeó de inmediato. Abrió los ojos de par en par y vio en la mirada de Gabriel una verdadera intención de matarla.

***

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