Leandro sacó su celular y le mostró a Isabella lo que había encontrado en la computadora de Jairo.
Era una foto de un frasco de pastillas para dormir.
Debajo, un texto decía: «Hoy es el día de su boda, pero el novio no soy yo. ¿Qué sentido tiene seguir viviendo?».
Isabella leyó la frase y se quedó paralizada.
—Bueno, eso no significa que de verdad se las haya tomado…
—Publicó esa foto en una comunidad de fans. Abajo, todos le empezaron a dejar comentarios, pidiéndole que se calmara. Dos días después, alguien más explicó la situación: se había tomado el frasco entero, pero por suerte lo habían atendido a tiempo y estaba en el hospital, aunque decían que había tenido un colapso nervioso.
Mientras hablaba, Leandro le mostraba las capturas de pantalla, y cada una era más alarmante que la anterior para Isabella.
Sabía que Jairo era fan de Floriana y que había hecho locuras por ella, pero como le costaba entenderlo, había decidido ignorar el asunto.
—Cuando salió del hospital, publicó esto: «Si algún día decide volver a elegir a quién amar, dejaré todo para pararme frente a ella y decirle que mi cuerpo y mi corazón le han pertenecido siempre a ella. Los quiera o no, estoy dispuesto a sacrificarme por ella».
Leandro leyó la frase y hasta a él le pareció empalagosa.
—¿Esa es la actitud de un fan hacia su ídolo? ¡Eso es estar enamorado, y loco de amor!
Isabella apartó el celular de Leandro.
—No vuelvas a meterte en las computadoras o celulares de nadie. Está muy mal y, además, es ilegal.
—¡Lo importante es que no sigas cometiendo el mismo error y te cases con un hombre hipócrita como él!
—Leandro, lo que hay entre él y yo es… es algo que no entiendes.
—¡No necesito entender nada! —Leandro se levantó de golpe—. Si quieres seguir sufriendo, no puedo hacer nada, ¡pero te aseguro que no iré a su boda!
—¡Leandro!



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...