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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 757

Al mencionar el pasado, Floriana pensó que perdería el control, que se pondría histérica o incluso rompería a llorar, pero, de hecho, al terminar de hablar se sintió sumamente tranquila.

En ese momento, confirmó que realmente ya no amaba a Facundo; no quedaba ni una pizca de amor.

Quizás al percibir esto, el rostro de Facundo mostró pánico.

Agarró el brazo de Floriana, apretando poco a poco.

—¿De verdad crees que eres inocente? Cuando esto estalle, ¿crees que el público se pondrá de tu lado?

Floriana negó con la cabeza.

—Si me atreví a decirlo, es porque estoy preparada para retirarme de nuevo.

—¡Floriana! —Facundo apretó los dientes—. Incluso hace seis años, cuando te vi en la cama con otro hombre y vi esa prueba de paternidad falsa, aunque deseaba matarte, nunca pensé en sacar eso a la luz para arruinarte por completo.

»Pero tú has usado ese asunto para amenazarme una y otra vez, ¿no es así?

Facundo miraba fijamente a Floriana, queriendo encontrar en sus ojos algún rastro de que le importara, pero no había nada. Ni por su carrera ni por él. Nada en absoluto.

En ese momento, ella aceptaba con entereza cualquier resultado.

—Floriana, tú hiciste tus porquerías descaradas y ahora quieres arrastrarme contigo. ¡Qué prueba falsa ni que nada, yo no hice eso! —intentó negar Esther.

Floriana solo sonrió con frialdad. Ya que todo estaba dicho, dejaría que el público juzgara.

—Todo es culpa tuya, tú fuiste la que me robó mis cosas primero, yo...

Esther iba a seguir hablando, pero Facundo le gritó que se callara y la empujó dentro del coche para que el chofer se la llevara.

Floriana aprovechó para volver a su propio auto. Sabía lo que tendría que enfrentar a continuación, pero era mejor que tener una espada colgando sobre su cabeza haciéndola sentir insegura todo el tiempo.

Sin embargo, apenas se sentó, la puerta del conductor se abrió de golpe.

Con el rostro sombrío, Facundo la sacó del asiento del conductor y, sin importarle que ella forcejeara, la metió en el asiento trasero. Luego, él se subió al lugar del conductor y arrancó el coche.

—Facundo, ¿qué pretendes? —preguntó Floriana, atónita.

Facundo apretó la mandíbula.

—Te lo dije hace un rato, reservé una mesa. Vamos a cenar juntos.

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