Floriana cerró los ojos un momento y luego alzó la voz:
—Ya que sacaron el tema del pasado, vamos a aclararlo de una vez.
Al escuchar esto, Facundo se quedó paralizado. En ese instante de descuido, Esther se soltó de su agarre y se abalanzó hacia Floriana en dos zancadas.
—¿Te atreves a aclarar lo que pasó?
Floriana suspiró y miró a Esther.
—No tengo nada que temer.
—Fui yo quien salvó a Facundo cuando estaba gravemente herido, ¿lo admites o no?
—Lo admito.
—Facundo pensó que tú eras yo, pagó las facturas médicas de tu madre, te financió los estudios, te metió al mundo del espectáculo y te dio montones de recursos, ¿lo admites?
—Lo admito.
—¡Ja! ¡Todos lo escucharon! ¡Ella lo admitió!
En efecto, todos lo habían escuchado y parecían a punto de que se les cayera la mandíbula.
»Pero poco después, ustedes comenzaron a tener una relación ambigua, y eso no lo pude aceptar. Quise el divorcio, pero él se negó con la excusa de que aún no había pagado lo suficiente por lo que les debía a ambos. Me dejaron sin trabajo, me torturaron psicológicamente e incluso se mostraban cariñosos frente a mí. Justo cuando estaba a punto de colapsar, descubrí que estaba embarazada. Sabía que tenía que encontrar una forma de que Facundo se divorciara de mí, así que inventé una infidelidad.
Al llegar a este punto, su actitud seguía siendo completamente franca.
—Pero él siguió sin dejarme ir, solo redobló el castigo. Cuando ya no pude ocultar el embarazo, me obligó a hacer una prueba de paternidad. El resultado decía que el hijo que esperaba no tenía relación sanguínea con él. Sé que fuiste tú, Esther, quien manipuló esa prueba, pero no te delaté.
»Finalmente nos divorciamos y él me vetó definitivamente del medio. Seguí sin decir nada y elegí esconderme en un pueblo pequeño. Me escondí durante seis años. Pensé que ya había pagado mi deuda con ustedes, pero al volver a Nublario, siguen persiguiéndome e incluso lastimando a mi hija. Eso es algo que no voy a tolerar.
—Esther, Facundo, si tanto se aman, cásense de una buena vez. ¿Por qué tienen que seguir molestándome? ¡Ya les pagué lo que debía, no les debo nada!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...