Floriana cerró los ojos un momento y luego alzó la voz:
—Ya que sacaron el tema del pasado, vamos a aclararlo de una vez.
Al escuchar esto, Facundo se quedó paralizado. En ese instante de descuido, Esther se soltó de su agarre y se abalanzó hacia Floriana en dos zancadas.
—¿Te atreves a aclarar lo que pasó?
Floriana suspiró y miró a Esther.
—No tengo nada que temer.
—Fui yo quien salvó a Facundo cuando estaba gravemente herido, ¿lo admites o no?
—Lo admito.
—Facundo pensó que tú eras yo, pagó las facturas médicas de tu madre, te financió los estudios, te metió al mundo del espectáculo y te dio montones de recursos, ¿lo admites?
—Lo admito.
—¡Ja! ¡Todos lo escucharon! ¡Ella lo admitió!
En efecto, todos lo habían escuchado y parecían a punto de que se les cayera la mandíbula.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...