Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 232

—Por cierto, mi mamá me dijo que te vas a casar con Jairo.

—¿No me vas a felicitar?

—¡Ja! —Gabriel soltó una carcajada—. Esta noche voy a una fiesta que organiza Jairo. Y va a llevar a su esposa. Supongo que tú, la “señora Crespo”, ni siquiera sabes dónde es, ¿verdad?

Isabella asintió.

—La verdad es que no lo sé.

—¡Claro que no lo sabes, porque es mentira! —Gabriel chasqueó la lengua y negó con la cabeza—. Isabella, siempre te has creído demasiado. Aparte de mí, nadie te va a querer, ¡y mucho menos casarse contigo!

—El que se cree demasiado eres tú. Y te digo una cosa: aunque a Grupo Crespo le diera un ataque de locura y te diera el proyecto de la calle comercial, ¡lo arruinarías!

—¡Nunca has creído en mí!

—¿Y me has dado alguna razón para hacerlo?

—¡Isabella, ya verás!

—Perfecto, aquí te espero.

Justo cuando Isabella se disponía a irse, Otilia salió corriendo y lo detuvo.

—Mi amor, el bebé me acaba de dar una patadita. Seguro que no quiere que te vayas.

Gabriel le lanzó una mirada de reojo a Isabella, y luego se arrodilló, tomó el vientre abultado de Otilia entre sus manos y le dio un beso suave.

—Hijo, cuando papá vuelva te va a contar un cuento.

—¡Ay, me volvió a patear! ¡Te escuchó! —exclamó Otilia de forma exagerada.

—¿De verdad? —dijo Gabriel con cara de sorpresa—. Hijo, ¿escuchaste a papá, verdad?

—¡Seguro que te escuchó y te respondió!

—¡Mi hijo es increíble!

La pareja parecía irradiar felicidad, pero la actuación era demasiado evidente.

—Ah, con que los bebés pueden oír a sus padres. Pues tengan cuidado de ahora en adelante, no vaya a ser que el niño escuche que su papá es un mentiroso que engañó a su prometida y que su mamá es una roba novios —dijo Isabella con desdén.

—¡Isabella, lo que pasa es que te mueres de envidia de ver a nuestra familia tan feliz! —le gritó Otilia.

Isabella negó con la cabeza.

—Espero que se quieran mucho y envejezcan juntos. ¡Por favor, no le arruinen la vida a nadie más!

—Mi amor, ya lo decidí. Voy a tener tres, no, cinco hijos. ¡Quiero tener cinco!

Fuera como fuera, ella, Isabella, no podía perder. En ningún aspecto.

Jairo enarcó una ceja.

—¿Acaso dudas de mi capacidad?

Isabella soltó una carcajada y se acurrucó más contra él.

—¡Claro que no! ¡Si mi amor es súper potente!

La fiesta era en una de las casas de Jairo junto al mar. Era la primera vez que Isabella iba, pero con el resfriado se sentía mareada y sin energía para explorar. Jairo la llevó directamente a la recámara principal en el segundo piso para que descansara.

Durmió un buen rato y se sintió mucho mejor.

Escuchó que afuera había bastante alboroto. Se acercó a la ventana y vio a un grupo de personas rodeando una mesa de juego.

En la mesa había cuatro personas jugando a las cartas. Entre ellos estaban Jairo y también Gabriel.

Apostaban la ropa. Quien perdía, se quitaba una prenda. Y Gabriel ya estaba solo en calzoncillos.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido