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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 231

—¿Es que quieres que la escuela quiebre más rápido? —Julen bufó.

Isabella lo ignoró y continuó:

—Y entonces, cuando todo el mundo estuviera pendiente del asunto, yo publicaría las grabaciones de las cámaras de seguridad para que vieran cómo la escuela manejó la emergencia. Para que vieran la capacidad médica de la institución. Y a partir de ahí, me enfocaría en promocionar ese único punto: la atención médica.

—…

—Cuando los hijos eligen una universidad para sus padres mayores, su intención es que se diviertan, pero lo que más les preocupa es que, si les pasa algo, reciban atención médica a tiempo.

Al llegar a este punto, Isabella aplaudió suavemente.

—Como usted dijo, las instalaciones médicas de la universidad son excelentes, los doctores tienen mucha experiencia y capacidad, y el señor se recuperó por completo. Si mi suegro quisiera ir a una universidad para mayores, sin duda lo mandaría a la de su empresa. Pero yo conozco esa ventaja. ¿Los demás la conocen?

—…

—Ese incidente pudo manejarse como un accidente o como una oportunidad de marketing. Su nieta eligió lo primero. Yo habría elegido lo segundo.

Julen recompuso su expresión.

—¡Eso es pura fantasía!

—Hay que atreverse a soñar para poder actuar. Si no, es como esperar a que llegue la muerte.

Julen volvió a mirar a Isabella, esta vez sin el desdén y la agudeza de antes.

—Muchacha, puede que tengas algo de talento, pero como tu mayor, te doy un consejo: no se puede ser tan arrogante en la vida, y hay que saber cuál es tu lugar. Llegar a lo más alto es maravilloso, pero si no tienes quién te sostenga desde abajo, tarde o temprano te caerás. Y si la caída es fuerte, puede que no te vuelvas a levantar.

Dicho esto, Julen se levantó y se dirigió a la salida.

—¡Yo, Isabella, no necesito que nadie me sostenga! Mi padre biológico murió, toda la familia de mi padre biológico murió. ¡Solo espero que descansen en paz en el cielo y no vengan a molestarme!

A Julen, esa frase le pareció extraña y sin sentido. No se detuvo y se marchó a grandes zancadas.

Aunque Isabella no se había dejado amedrentar, los recuerdos la dejaron de mal humor. No se quedó mucho tiempo en casa de Iván para no preocuparlo y se fue con una excusa.

Apenas subió al taxi, Jairo la llamó. Le dijo que esa noche se reuniría con Ignacio Rodríguez y los demás, y le preguntó si quería acompañarlo.

—Claro —respondió, con la voz congestionada.

—Tal vez deberías quedarte en casa a descansar.

Capítulo 231 1

Capítulo 231 2

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