¿La noche antes de la boda, el novio retozando en la cama nupcial con otra mujer?
¿Y todo transmitido en vivo para la novia?
Y los familiares y damas de honor de la novia lo vieron todo…
—¡No miren! ¡Cierren los ojos! ¡Apaguen la tele! ¡Sí, apaguen la tele! —Otilia, furiosa y desesperada, corrió hacia el televisor y arrancó el cable de la corriente.
La pantalla se oscureció de golpe, y solo entonces todas volvieron en sí.
La habitación permaneció en silencio durante un largo rato, hasta que alguien susurró:
—El novio se pasó de la raya.
Las demás asintieron y comenzaron a cuchichear.
—Una vez que un hombre empieza a ser infiel, si hay una primera vez, habrá una segunda y un sinfín más.
—Como dicen por ahí, perro que come huevo, aunque le quemen el hocico.
—Pero, ¿todavía se van a casar?
Al llegar a este punto, todas las miradas se posaron en Otilia.
Otilia temblaba de ira, con el rostro pálido y sombrío. Pero en lugar de maldecir al infiel y a la descarada, corrió hacia Isabella.
—¡Lo hiciste a propósito! ¡A propósito para humillarme y arruinar mi boda! Isabella, ¡y yo que todavía quería ser tu amiga! ¡Eres una víbora!
Isabella parpadeó.
—Dices que lo hice a propósito, ¿acaso fui yo la que los amarró a la cama?
—Tú… ¿ahora estás contenta, satisfecha?
—La verdad es que me siento bastante afortunada de haberme deshecho de esa escoria a tiempo. Pero tengo que agradecértelo a ti, fuiste tú quien me hizo ver cómo era en realidad y me lo quitaste de encima, ahorrándome un montón de sufrimiento.
—¡Tú!
—Claro que tú sabías desde el principio la clase de persona que es. Lo que te interesaba no era eso, ¿o me equivoco?
—¡Isabella!
—La boda puede seguir adelante, ¿verdad?
Otilia apretó los dientes una y otra vez, cerró los puños con fuerza, pero al final no pudo pronunciar con indiferencia la frase: «¡Esta boda se cancela!».
Reprimió toda su ira y forzó una sonrisa.
—Los hombres son así, ¿cuál no es infiel? Mientras me ame, me tenga en su corazón y sea conmigo con quien se case legalmente, ¿por qué debería importarme lo demás?
Aunque sonaba como una mujer comprensiva, en realidad estaba ahogándose en la humillación. Al terminar de hablar, sus ojos ya estaban enrojecidos.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...