La habían dejado sola, abandonada por el mundo entero.
Al final, fue su madre quien corrió al escenario, la ayudó a levantarse y la llevó al camerino.
—¡Ay, qué vergüenza, qué vergüenza! ¡Si lo hubiera sabido, no habría invitado a nuestros familiares a la fiesta! ¿Cómo vamos a poder tu padre y yo mirar a la gente a la cara ahora?
Otilia no soportaba oír esas palabras. Empujó a su madre.
—¿De qué vergüenza hablas? ¡De ahora en adelante seré la legítima señora Ibáñez! ¡La gente solo sentirá envidia al verme! ¡Sí, es eso! ¡Me tienen envidia, me tienen celos, por eso me hicieron esto! ¡Todos ellos, y sobre todo Isabella!
—¡No he perdido, no!
—¡Yo, Otilia, conseguí lo que quería! ¡Soy la vencedora!
Casandra fue expulsada del camerino por su hija. Aún tenía que calmar a los demás parientes, así que se fue, negando con la cabeza.
Otilia seguía repitiendo para sí misma: «No perdí, no me equivoqué, soy la vencedora», como si se hubiera vuelto loca.
En ese momento, Camila entró.
Otilia la miró fijamente.
—Fuiste tú, tú le contaste todo a Isabella, ¿verdad?
Camila frunció el ceño y suspiró.
—Te aconsejo que no la provoques más.
—¿Ella? No es nadie. ¿Crees que le tengo miedo?
—Ella… ella es la novia que el presidente del Grupo Crespo va a desposar mañana. Ella es la ‘señora Crespo’ que tú consideras inalcanzable.
Otilia se quedó perpleja por un momento, y luego se echó a reír.
—¿Dices que Isabella es la señora Crespo? Ja, ¿escuché mal o te volviste loca?
—Es la verdad…
—¡Entonces te volviste loca!
Camila se encogió de hombros.
—Bueno, yo ya te lo dije. Si quieres creerlo o no, es tu problema.
Dicho esto, se dio la vuelta y salió del camerino.
Otilia, sin embargo, no paraba de reír.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...