[Te extraño.]
Jairo aún no había abordado el avión, así que le respondió:
[Solo tienes permitido extrañarme tres veces al día: por la mañana, por la tarde y por la noche.]
Isabella se rio a carcajadas con el teléfono en la mano. Jairo, una persona tan seria, ¿y ahora le salía con frases tan cursis?
Ella respondió:
[Seguro que estás muy ocupado, así que solo lee las dos primeras palabras.]
Jairo:
[¿Sabes cuáles son las dos cosas más maravillosas del mundo?]
Isabella:
[¿Cuáles?]
Jairo:
[Dormir y pensar en ti. En resumen, dormir contigo.]
Isabella se tomó una selfie al instante y se la envió a Jairo con la frase:
[La primavera en el jardín no se puede contener, aquí te mando una rama de flores para que la disfrutes. ¿La quieres?]
Jairo:
[Todavía puedo cambiar mi vuelo para mañana. ¿Quieres que vuelva ahora mismo?]
Isabella:
[¡No! Esposo, me equivoqué.]
Le envió varios emojis de súplica. Era una disculpa sincera, no se atrevía a provocarlo más. Después de la noche anterior, todavía sentía que se le desarmaban los huesos. Si la volvía a tocar, se desmoronaría por completo.
***
Durante el desayuno, de nuevo estaban solo ella y Elías. Iván se había ido temprano a la empresa.
El Grupo Domínguez tenía varios proyectos en marcha simultáneamente, lo que mantenía a Iván muy ocupado. Isabella pensó que ya era hora de volver a su puesto y ayudarlo.
Después de desayunar, llevó a Elías al cementerio.
Era la primera vez que Elías iba allí. Ni siquiera el día del entierro de su madre había asistido.
En realidad, no podía aceptarlo. No podía aceptar que la mujer que amaba se hubiera ido para siempre, que ahora yaciera en ese frío cementerio.
—Aurora, perdóname por no haber venido a verte antes.
Elías se sentó frente a la lápida y acarició el nombre grabado en ella.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...