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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 298

[Te extraño.]

Jairo aún no había abordado el avión, así que le respondió:

[Solo tienes permitido extrañarme tres veces al día: por la mañana, por la tarde y por la noche.]

Isabella se rio a carcajadas con el teléfono en la mano. Jairo, una persona tan seria, ¿y ahora le salía con frases tan cursis?

Ella respondió:

[Seguro que estás muy ocupado, así que solo lee las dos primeras palabras.]

Jairo:

[¿Sabes cuáles son las dos cosas más maravillosas del mundo?]

Isabella:

[¿Cuáles?]

Jairo:

[Dormir y pensar en ti. En resumen, dormir contigo.]

Isabella se tomó una selfie al instante y se la envió a Jairo con la frase:

[La primavera en el jardín no se puede contener, aquí te mando una rama de flores para que la disfrutes. ¿La quieres?]

Jairo:

[Todavía puedo cambiar mi vuelo para mañana. ¿Quieres que vuelva ahora mismo?]

Isabella:

[¡No! Esposo, me equivoqué.]

Le envió varios emojis de súplica. Era una disculpa sincera, no se atrevía a provocarlo más. Después de la noche anterior, todavía sentía que se le desarmaban los huesos. Si la volvía a tocar, se desmoronaría por completo.

***

Durante el desayuno, de nuevo estaban solo ella y Elías. Iván se había ido temprano a la empresa.

El Grupo Domínguez tenía varios proyectos en marcha simultáneamente, lo que mantenía a Iván muy ocupado. Isabella pensó que ya era hora de volver a su puesto y ayudarlo.

Después de desayunar, llevó a Elías al cementerio.

Era la primera vez que Elías iba allí. Ni siquiera el día del entierro de su madre había asistido.

En realidad, no podía aceptarlo. No podía aceptar que la mujer que amaba se hubiera ido para siempre, que ahora yaciera en ese frío cementerio.

—Aurora, perdóname por no haber venido a verte antes.

Elías se sentó frente a la lápida y acarició el nombre grabado en ella.

—Haré lo que me digas.

***

Después de dejar a Elías en casa, Isabella llamó a Leandro para decirle que su padre regresaba a casa al día siguiente y que le dedicara tiempo ese día.

Luego, salió en su carro con la intención de ir al Grupo Domínguez.

Apenas había arrancado, una persona apareció de la nada frente al carro, obligándola a frenar de golpe. Con el corazón en un puño, se bajó del carro, furiosa, solo para ver que la persona parada frente a ella era el sobrino de Francisco, Erick Benítez.

«¿Qué hace él aquí?».

Erick, al verla bajar, le sonrió y la saludó con la mano.

—Hermanita, escuché que anteayer fue tu boda con el presidente del Grupo Crespo, Jairo. ¿Cómo es que no invitaste a la familia? Qué falta de educación.

Isabella entrecerró los ojos.

—¿Qué haces aquí?

Erick se enderezó, se ajustó la corbata y dijo:

—Vengo en representación del Grupo Triunfo para hablar contigo sobre una colaboración.

***

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