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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 405

Isabella también se sorprendió al ver las tres enormes máquinas.

El rugido de las excavadoras llenaba el aire. Solo esperaban la orden de Jairo para levantar sus pesados martillos. Un solo golpe bastaría para abrir un boquete en aquella mansión cargada de historia.

—No te bajes del carro. Mira todo desde aquí.

Jairo le dio esa instrucción a Isabella y luego salió.

En cuanto puso un pie afuera, Julen y Rafael corrieron hacia él, ambos indignados, lanzándole preguntas a gritos. Pero Jairo solo necesitó decir una frase para aplacar su arrogancia.

Julen pareció adoptar de nuevo su papel de patriarca, hablando a ratos con tono paternalista, a ratos con súplicas, pero Jairo permaneció impasible. Con una seña, los largos brazos de las tres máquinas comenzaron a elevarse lentamente.

Rafael, al ver que no podía convencer a Jairo, corrió hacia el carro de Isabella.

Ella no pensaba bajar, pero al verlo tan angustiado, juntando las manos en un gesto de súplica, sintió una punzada de lástima y finalmente salió.

—Señorita Quintero, le pido disculpas en nombre de mi familia. Por favor, convenza a Jairo, no puede demoler esta casa. Si lo hace, nuestras familias romperán relaciones por completo, y eso no nos conviene a ninguno. Hay que pensar en el panorama general.

Isabella enarcó una ceja.

—¿Mi esposo me está defendiendo y se supone que yo debo pedirle que se detenga por el bien de todos? ¡No soy tan arrastrada!

—Si de verdad destruye la casa de los Méndez esta noche, ¿qué cree que dirá la gente de él? —Rafael suspiró profundamente—. ¡Que es un arrogante, un irrespetuoso, un conflictivo! Y justo ahora que acaba de tomar las riendas del Grupo Crespo, ¡nadie querrá hacer negocios con él!

—La gente no es tonta, supongo que primero preguntarán por qué lo hizo, ¿no? —replicó Isabella con una media sonrisa.

—¡No importa la razón, destruir la casa de alguien es ir demasiado lejos!

—¿Incluso si esa razón es que su esposa fue insultada y golpeada por toda la familia?

Tras el estruendoso derrumbe del muro, Julen se quedó atónito por un momento. Al ver que Jairo no tenía intención de detenerse, abrió la boca para protestar, pero se contuvo.

Tras una breve pausa, se dirigió a grandes zancadas hacia Isabella.

—Si no lo detienes, le contaré cada detalle de cómo su descuido causó el accidente de su hermana. ¿Quieres que nos hundamos juntos? ¡Ya veremos quién cae primero!

Julen estaba fuera de sí, recurriendo abiertamente a sus tácticas más ruines.

Isabella, que ya se esperaba algo así, sacó su celular y le mostró la grabación de la agresión que había sufrido esa noche en la casa de los Méndez.

En el video se veía a Julen gritando insultos mientras azotaba a una joven con un cinturón. Los demás miembros de la familia, en lugar de detenerlo, se unían a los insultos, reían con aire de suficiencia, con los ojos llenos de la excitación de quien abusa de los débiles.

Por supuesto, el video no lo había grabado ella. Lo había hecho un miembro del equipo de la transmisión en vivo. Cuando estuvo en la casa de los Méndez, se dio cuenta de que él estaba grabando a escondidas. Al salir, lo buscó y le compró la grabación por un precio elevado.

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