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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 446

La cámara del robot escaneó los alrededores y se fijó en Isabella.

—Estimada clienta, buenos días.

La voz electrónica era suave y adorable.

—Hola —respondió Isabella con una sonrisa—. ¿Cómo te llamas?

—Me llamo… Paco.

Isabella soltó una carcajada, pero al ver que el robot mostraba una expresión triste, se contuvo de inmediato.

—Odio este nombre.

—Ah.

—Pero no tengo autorización para cambiarlo.

Isabella no sabía mucho sobre inteligencia artificial, pero le sorprendió que el pequeño robot pudiera responder de acuerdo a sus expresiones faciales y comunicarse con tanta fluidez.

Se detuvo al pie de unas escaleras. Justo cuando pensaba que no podría subir y que necesitaría su ayuda, de los costados de su cuerpo cilíndrico salieron un par de patas articuladas que lo elevaron. Primero se colocó en el escalón superior, y luego las patas giraron para alcanzar el mismo nivel, repitiendo el movimiento.

Subió las escaleras con rapidez y estabilidad, lo que la dejó aún más asombrada.

—Estimada clienta, ¿necesita que haga algo por usted? —preguntó al llegar a su lado.

Isabella lo pensó un momento.

—¿Puedes cantar una canción?

—Puedo reproducir la música que desee escuchar.

—Me refiero a que cantes tú mismo.

—De acuerdo, haré el intento.

Y el robot se puso a cantar. Quién sabe quién le habría programado eso, pero entonó una canción infantil completamente desafinada, haciendo que Isabella casi se cayera de la risa.

—Cantar no es su fuerte, lo suyo es bailar —dijo Leandro, acercándose con las manos en los bolsillos de su pants blanco.

Isabella no podía parar de reír.

—¿Este es el robot que desarrollaron?

—Sí, ¿impresionante, no?

Isabella asintió.

—Para ser exactos, a Paco, pero necesito tu ayuda.

—¿Qué quieres decir?

—Contrataré a alguien para que escriba una historia sobre ti y Paco, la filmaremos en una miniserie de varios episodios y la subiremos a las redes.

—Puedes usar a Paco como quieras, pero yo no quiero salir en cámara —se negó Leandro.

Isabella le tomó el rostro con ambas manos, examinándolo.

—No por nada eres mi hermano, eres tan guapo que seguro atraerás a muchos seguidores.

—¡He dicho que no!

—Eso no depende de ti.

Isabella era una mujer de acción. De inmediato, contrató a un guionista, y en cuanto tuvo el guion, comenzó a filmar. Creó una cuenta y subió los primeros tres episodios.

Para asegurarse de obtener los resultados deseados, invirtió en publicidad. El esfuerzo dio frutos: la historia del joven que perseveraba por sus sueños y de Paco, el robot con un cuerpo hecho de chatarra, se volvió viral.

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