La historia del joven y Paco atrajo a una multitud de seguidores a la cuenta. Pronto, alguien descubrió que Leandro trabajaba en el departamento de investigación y desarrollo de Crespo Tech, y que Paco pertenecía a la misma serie de robots que el que había herido a un cliente recientemente.
Esto desató una ola de críticas e insultos, y era evidente que alguien estaba pagando para manchar su imagen.
—Los ataques también generan interés. No les haremos caso y seguiremos publicando los videos según lo planeado —dijo Isabella al equipo de gestión de crisis.
La miniserie constaba de solo trece episodios. Cuando se emitió el duodécimo, Isabella organizó un encuentro con los fans.
El evento se llevó a cabo en un parque que, para cuando llegaron, ya estaba abarrotado de gente.
En el momento en que Leandro bajó del carro con Paco, la multitud estalló en aclamaciones.
Animado por los aplausos, Leandro hizo que Paco realizara varias acrobacias, llevando el entusiasmo del público a su punto más alto una y otra vez.
Dentro del carro, Isabella y su equipo monitoreaban la reacción del público en tiempo real.
El encuentro transcurría sin problemas, pero justo cuando estaba a punto de terminar, varios jóvenes irrumpieron en el lugar. Los guardias de seguridad no pudieron detenerlos y, armados con tubos de metal, comenzaron a golpear a Paco sin piedad.
Leandro intentó intervenir, pero dos de ellos lo sujetaron, obligándolo a ver cómo destrozaban el cuerpo de Paco.
La situación tomó a Isabella por sorpresa, quien bajó rápidamente con su equipo para ayudar.
Los fans, al reaccionar, también se unieron para detener a los agresores.
El objetivo de los jóvenes era claramente destruir a Paco. Una vez que lo lograron, huyeron a toda prisa.
Isabella se abrió paso entre la gente y vio a Paco completamente abollado, con piezas sueltas y la placa base echando chispas. Sintió la misma tristeza y decepción que los fans, pero nadie estaba más afectado que Leandro.
De repente, Paco se levantó de nuevo y comenzó a agitar sus brazos, que parecían garrotes, golpeando a diestra y siniestra.
Los fans se apartaron a toda prisa, aterrorizados de que los golpeara.
Paco estaba fallando y se había vuelto peligroso.
—¡Leo, apágalo! —le gritó Isabella a Leandro.
Leandro intentó acercarse, pero los movimientos de Paco eran demasiado rápidos y erráticos.
En ese momento, la pantalla de Paco se encendió de nuevo, parpadeando, una clara señal de avería.
—Estimados clientes, he sufrido daños y estoy fallando. ¡Aléjense de mí! ¡Por favor, aléjense!


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...