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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 474

—No estoy de acuerdo.

Le costó un esfuerzo sobrehumano pronunciar esas palabras. Sin embargo, Isabella soltó una risa fría y se dirigió de nuevo hacia el quirófano.

Él la detuvo una vez más.

—¿Qué quieres que haga?

—¡El divorcio!

Jairo cerró los ojos por un instante.

—¡No dejaré que les hagas daño a nuestros hijos!

—Entonces divórciate y volvamos a los términos del contrato. Daré a luz a los bebés, te los entregaré y no volveré a tener nada que ver con ellos. Por supuesto, si estás de acuerdo, tendrás que darme una compensación económica.

Jairo soltó a Isabella. Retrocedió un par de pasos, tropezando, y la miró con una sonrisa amarga.

—Así que ya lo tenías todo planeado.

—Llevo mucho tiempo pensándolo.

—Entonces estos últimos días deben haber sido un suplicio para ti.

Isabella guardó silencio por un momento, antes de continuar con la misma crueldad:

—Sí, lo han sido. Especialmente por las noches, cuando me abrazabas, cuando me besabas.

—De acuerdo, acepto.

Cuando Jairo se marchó, sentía como si sus pies pesaran una tonelada; cada paso era un esfuerzo inmenso. Pero no miró atrás ni una sola vez. Era el orgullo de Jairo.

Isabella, por su parte, se alegró de que no se hubiera girado, porque para ese momento, su rostro ya estaba bañado en lágrimas.

—No lo entiendo. Lo amas, ¿por qué hacer esto? —Floriana se acercó a Isabella y la sostuvo con preocupación.

Isabella suspiró.

—Si estar juntos solo trae sufrimiento, es mejor separarse. Es lo mejor para ambos.

Floriana reflexionó un momento y asintió, de acuerdo con ella.

El día anterior, Isabella la había llamado para pedirle un favor. Por eso, ella había elegido precisamente ese día para que Facundo la acompañara al hospital, asegurándose de que viera a Isabella. Como era de esperar de un buen amigo, Facundo no tardaría en llamar a Jairo.

Y él había llegado justo a tiempo para detenerla.

—Señorita Quintero, puedo cancelar la intervención, ¿verdad? —preguntó la doctora Benítez al acercarse.

Isabella asintió.

—Doctora Benítez, lamento las molestias.

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