A diferencia de ella y Jairo, el divorcio de Floriana y Facundo había sido un desastre. Facundo la vetó por completo de la industria y la dejó en la calle sin un centavo, pero Floriana se vengó de la manera más hiriente posible.
Al oír la noticia, Floriana torció el gesto.
—Vaya, sí que se tomaron su tiempo para casarse. ¡Les deseo que se queden encerrados juntos para siempre y dejen de fastidiar a los demás!
Seis años eran tiempo suficiente para que una estrella que alguna vez fue enormemente popular desapareciera del ojo público. Así que, aunque Esther mencionó a Floriana, los internautas solo comentaron un poco y perdieron el interés, sin que el tema generara demasiado revuelo.
Por la noche, el padre de Lea vino a recogerla.
Isabella les pidió a Carlota y a Samuel que entregaran a la niña, pero ambos negaron con la cabeza con más firmeza que nunca.
—Hoy no he visto a Lea.
—Lea no está en nuestra casa.
Isabella entrecerró los ojos.
—A los niños que mienten les crece la nariz como a Pinocho.
Carlota hizo un puchero.
—Eso es para asustar a los bebés, yo no me lo creo. ¿Verdad, Samuel?
Samuel parpadeó.
—Mami, ¿a quién le dices mentiroso? Porque Carlota y yo no hemos mentido. No nos culpes injustamente.
Isabella suspiró, resignada. Esos dos siempre se cubrían la espalda, eran un equipo perfecto.
Justo cuando iba a entrar a buscar a Lea, la pequeña salió por su cuenta, frotándose los ojos.
—Papá, tengo sueño, quiero ir a dormir.
Actuaba como si simplemente hubiera estado jugando en casa de un amigo y su padre hubiera venido a buscarla, habiendo olvidado por completo que sus amigos la habían «rescatado» y escondido allí.
Al verla, Carlota y Samuel corrieron a empujarla de vuelta adentro.
—¿Quieres que tu papá te venda a un zoológico?
—¿Y que te tengan atada como a un borreguito?
Esas dos frases despertaron a Lea, quien negó con la cabeza, asustada.
—¡No quiero que mi papá me venda! ¡Buaaa… tengo mucho miedo! ¡Papá no me quiere, va a hacerme empanada de cordero! —La niña lloraba a gritos.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...