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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 478

Isabella y Floriana se miraron con resignación. Esos dos eran expertos en actuar, a veces incluso las engañaban a ellas.

No hacía falta adivinarlo: seguro que habían escondido a Lea en la casa.

—¡Mamá, ya volvieron! —exclamó Carlota, corriendo alegremente a los brazos de Floriana.

—¡Mami, no te vi en toda la mañana, te extrañé mucho! —Samuel también soltó la regadera y corrió a abrazar a Isabella.

—¡Mamá, hoy estás más guapa que ayer!

—¡Mamá, hoy te quiero un poquito más que ayer!

Floriana resopló.

—Cuando se ponen así de dulces, es seguro que hicieron alguna travesura.

Carlota negó con la cabeza enérgicamente.

—¡Claro que no, mamá! ¡No nos acuses injustamente a Samuel y a mí!

—Entonces, ¿qué hicieron fuera tan temprano?

Carlota rodó los ojos.

—Jugar, ¿qué más?

Isabella sonrió.

—Los abuelos de afuera nos dijeron que fueron a comprarnos el desayuno.

—Eh… —Samuel pensó rápido—. Se nos olvidó.

—Está bien, no pasa nada. Iré a la cocina a prepararles algo de comer.

Isabella se dirigió a la cocina. En realidad, ya no era hora del desayuno, pues casi era mediodía.

Ella y Floriana se turnaban para cocinar. Como ninguna de las dos era una gran chef, mientras los otros niños del kínder se quejaban de la comida, los suyos pensaban que era un manjar de los dioses.

Por eso les encantaba ir al kínder, sin faltar un solo día, lloviera o tronara, y habían hecho muchísimos amigos.

Durante la comida, los dos niños, por una vez, no se quejaron y comieron con ganas.

—Mamá, ¿puedo llevarme este plato a mi cuarto? —preguntó Samuel.

Isabella sabía lo que tramaba.

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