Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 483

Isabella vio la actitud de aquel grupo y supo que no se irían sin dinero.

Pero si les pagaba hoy, aquello podría convertirse en un pozo sin fondo.

—Independientemente de si su compañero se lastimó por culpa nuestra o no, si dicen que se rompió un hueso, deben tener los resultados de los estudios, ¿no? No es mucho pedir que me los dejen ver.

—¡Así que no nos crees!

El líder, un hombre llamado Aitor, corpulento como un oso y con una mirada penetrante, no parecía alguien con quien fuera fácil tratar. Sin embargo, Isabella pensó que tal vez se podía razonar con él, así que contuvo su enojo e intentó hablarle con calma.

—No, la verdad es que no puedo creerles solo con su palabra.

Aitor la fulminó con la mirada, sacó su celular e hizo una videollamada. Tras un momento, alguien contestó y él le pidió que apuntara la cámara hacia Clemente.

De inmediato, se escucharon unos gritos de dolor a través del teléfono, y en la pantalla apareció un hombre. Estaba tirado boca abajo en el pasillo de un hospital, sudando a mares y temblando de dolor.

Isabella frunció el ceño.

—¿Por qué no lo atienden?

—No tiene dinero, su esposa tampoco y nosotros menos —respondió Aitor.

—Pueden atenderlo primero y pagar después.

—¿Y quién va a pagar?

—¡Ustedes!

Isabella volvió a mirar al hombre del video. Si seguía sufriendo así, probablemente se desmayaría. Fuera como fuese, ya les habían echado el muerto encima y no podían librarse tan fácilmente.

—Díganle al doctor que le dé algo para el dolor. Yo pago —dijo Isabella.

—De acuerdo. Ven con nosotros a ese hospital.

—Dije que le den algo para el dolor primero, ¡al menos que le quiten el sufrimiento!

—¡Primero hay que pagar!

Isabella no tuvo más remedio que seguirlos a toda prisa al otro hospital. Al llegar, el hombre llamado Clemente seguía tirado en el pasillo, mientras a su lado una mujer con un niño en brazos lloraba desconsoladamente.

La gente que pasaba los miraba de reojo. Un médico ya le había insistido varias veces en que se dejara atender, pero él se negaba en rotundo.

—¡No tengo dinero, ni un centavo! ¡Ay! ¡Tengo que esperar a que alguien venga a pagar mis gastos médicos!

El hombre era sorprendentemente resistente al dolor. Ante esa escena, Isabella no supo qué más decir, así que fue a pagar una parte de los gastos. Solo entonces él aceptó que los médicos lo trataran.

Capítulo 483 1

Capítulo 483 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido