Adriana rechinaba los dientes de rabia; ya no le importaban las velas.
Así que Isabella las sopló por ella. Con las últimas velas apagadas y tras una breve oscuridad, las luces se encendieron de inmediato. Fue entonces cuando todos vieron a Isabella.
—Permítanme presentarme ante todos. Me llamo Isabella, hija única del señor Méndez y su exesposa, la señora Quintero. Si nos ponemos estrictos, debería ser considerada la legítima primogénita de la familia Méndez. Hoy es mi cumpleaños, muchas gracias a todos por venir. Siéntanse como en su casa, no sean tímidos.
Estas palabras dejaron a la multitud confundida y boquiabierta.
Que Rafael tenía otra hija no era un secreto, pero se decía que Julen no reconocía a esa nieta, por lo que nunca había aparecido en la familia ni en el Grupo Méndez.
Pero hoy había aparecido de repente, y en una ocasión como esta. ¿Significaba eso que tenía intenciones de luchar por la sucesión del Grupo Méndez?
Eso no parecía posible. Después de todo, el viejo favorecía a Adriana y le iba a pasar el puesto a ella; ni siquiera su hijo menor o su nieto habían podido cambiar eso, mucho menos ella.
—Isabella, ¿qué demonios pretendes? —preguntó Adriana entre dientes en voz baja.
Isabella fingió pensarlo.
—Al principio no tenía ningún objetivo, pero ahora sí.
—¿Qué?
—¡Voy a pelear contigo por el Grupo Méndez!
Adriana soltó una risa burlona.
—¿Tú? ¿Con qué?
—¿Por qué no lo intentamos y vemos?
Aunque lo decía, Isabella en realidad no tenía muchas cartas a su favor. Incluso si Rafael le hubiera transferido sus acciones del Grupo Méndez, el paquete mayoritario seguía en manos de Julen, y él, naturalmente, se lo daría a Adriana.
—Es cierto que ella es hija de mi hijo mayor y su exesposa Aurora Quintero, pero cuando se divorciaron, la niña se fue con Aurora, lo que significa que no tiene nada que ver con los Méndez. No la reconozco como nieta de la familia Méndez y no permitiré que entre al Grupo Méndez. Será mejor que se comporte y no delire con obtener lo que no le pertenece.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...