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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 788

—¡¿De quién estás hablando?!

Víctor le aventó la prenda de regreso. Floriana, al ver que se atrevía a regresársela, se le fue encima tratando de metérsela en el pantalón.

—¡No manches, te estás pasando!

—¿Qué no te gustaba? ¡Póntela para que vea cómo se te ve!

—¡Lárgate! ¡Te dije que no tengo esos gustos!

—¿A quién quieres engañar? Seguro te encanta ponértela cuando estás solo.

—¡Que nunca me la he puesto, carajo!

Víctor, desesperado por no poder explicarse, terminó tumbando a Floriana en el sofá. Se le fue encima y, en un arrebato, bajó la cabeza y le mordió la barbilla.

—¡Ay! ¡Duele! —Floriana le dio una cachetada.

Víctor se encendió más.

—¡Te atreviste a pegarme!

Le pellizcó la cintura un par de veces. Floriana, entre el dolor y las cosquillas, trataba de esquivarlo, pero con los cuerpos tan pegados, la respiración de Víctor se agitó rápidamente.

—Ya, estate quieta.

Floriana también notó el cambio y trató de empujarlo.

—Suéltame.

Víctor, con los ojos inyectados de deseo, la miró fijamente.

—¿Lo estás haciendo a propósito?

—¡Yo no hice nada!

Víctor no pudo evitar acercarse más. Justo cuando iba a besar esos labios rojos, Floriana giró la cara. Él terminó hundiendo el rostro en su cuello, aspirando su aroma con fuerza, como si fuera una droga.

—¿Qué jabón usas? Hueles demasiado bien.

—Me estás aplastando.

—Sabes perfectamente las ganas que te traigo.

—¿Acaso soy igual que esas mujeres tuyas?

—Vaya que tiene sus mañas, hasta se lleva actrices a la cama.

Floriana endureció el gesto.

—Víctor está en el cuarto. Voy a decirle que salga, tienes que hablar con él.

—Primero te me largas tú.

—¿Y por qué tendría que irme yo?

—Porque no solo tenemos que hablar, también tenemos cosas que hacer. ¿Captas o te explico con manzanas?

Floriana entendió perfectamente, pero no pensaba perder el tiempo con ella. Se dio la media vuelta para ir al cuarto principal, pero la mujer fue más rápida, se le adelantó y, mientras entraba, se giró para decirle adiós con la mano.

—Nosotros jugamos rudo. Tú ya estás grande, mejor cuida tus huesos y no seas tan curiosa.

Floriana sintió una punzada en el hígado del coraje. Era la primera vez que alguien le decía "vieja".

La mujer entró al cuarto muy ufana. Floriana decidió que no iba a hacer corajes a lo tonto, así que entró detrás de ella. Adentro, la tipa ya se le había lanzado a Víctor y estaba haciendo todo lo posible por provocarlo.

—Víctor, ¿quién es esa vieja de allá afuera? ¿Tu nueva conquista? ¡Ay no, qué feo! ¡Yo soy tu única muñequita!

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