—Parece una escuela, ¿por qué?
—Es la Universidad de Nublario.
Julián frunció el ceño. —¿Y qué tiene que ver la Universidad de Nublario?
—Tócate el corazón y pregúntale. Él te dirá que le gusta mucho ese lugar.
Julián se llevó la mano al pecho inconscientemente. No sabía si al corazón le gustaba o no, pero al sentir el latido, fue como si tocara algo ardiendo y apartó la mano de inmediato.
No podía sentir los latidos de ese corazón con tranquilidad, porque cada latido era un recordatorio de su pecado.
—Óscar, así se llamaba el dueño de ese corazón. Cuando vivía, era estudiante de tercer año en esa universidad. Le gustaba andar en patineta por el campus, le gustaba cantar, bailar y hacer amigos. Siempre estaba sonriendo, era muy leal, una persona increíble. Aunque no era muy bueno en los estudios, traía a los maestros de cabeza.
Isabella le hablaba de Óscar con un tono ligero, aunque sentía el corazón pesado.
Al escucharla, Julián se puso cada vez más pálido. Nunca se había atrevido a pensar en cómo era el dueño del corazón, qué vida llevaba. Le aterraba saberlo, pero al mismo tiempo sentía una curiosidad inmensa.
Era como si otra persona viviera dentro de él, latiendo en su cuerpo, estando con él a cada momento. ¿Cómo no iba a sentir curiosidad?
Pero él había causado la muerte de esa persona.
Julián negó con la cabeza. —¡No quiero que me hables de él! ¡No quiero saber nada!
—Seguro le gustaría volver a ver su universidad.
—¡Dije que no quiero escuchar!
—¡Quizás podrías llevarlo a verla una vez más!



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...