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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 856

—Señor Víctor, recibimos su reservación. Hemos desocupado la mejor mesa del restaurante de inmediato, solo estábamos esperando su llegada.

Víctor soltó un bufido.

—Ya llegamos, pero su gente nos acaba de correr.

—Es nueva, no conoce su identidad. Si lo hizo enojar, ¡la despido ahora mismo!

Al oír eso, a la mesera se le llenaron los ojos de lágrimas, pero no se atrevió a decir nada.

—No es su culpa, la verdad es que mi vestimenta es el problema —intervino Martina defendiendo a la chica.

El gerente se apresuró a decir:

—Lo que usted trae es moda, ella simplemente no entiende.

¿Moda?

Usar esa palabra para describir sus garras hizo que a Martina le diera pena ajena.

—Ya no cambiemos de lugar, quedémonos aquí —dijo Martina.

Víctor quería alegar más, pero Floriana lo empujó hacia adentro.

—No vale la pena complicarle la vida a una muchachita.

—¿Quién dice que quiero complicarle la vida? Solo quiero que quiten esa regla ridícula de la vestimenta.

—No es necesario, si no estamos a gusto, no volvemos y ya.

—Lo que está mal, está mal. Darles mi opinión es ayudarlos a progresar.

Floriana soltó una risa.

—Ya deja de alucinar.

Dado que la actitud del gerente fue muy sincera, Víctor y los demás no le dieron más importancia al pequeño incidente.

Mientras comían, Martina se notaba rara; a menudo se quedaba mirando fijamente hacia cierta dirección.

Víctor siguió su mirada y vio que, en una mesa no muy lejana, estaban sentados un hombre y una mujer. El hombre vestía un traje con estampado discreto y llevaba lentes de montura plateada; tenía una expresión indiferente, muy altiva, pero también era muy guapo.

—¿Le echaste el ojo? —preguntó Víctor alzando una ceja.

Capítulo 856 1

Capítulo 856 2

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