—Con lo que me dices, me dan ganas de que me corten la pierna de una vez para quedarme inválido —se rio Víctor.
Isabella soltó una carcajada irónica.
—¿Ahora ves que el puesto de Jairo no es nada fácil?
—Eso ya lo sabía. Hace rato que quería devolvérselo.
—Pues ya es muy tarde.
Víctor dio un largo suspiro.
—Me he imaginado mil veces lo feliz que sería sin trabajar, con más tiempo para estar con mi mujer y mi hija, y para ir a escalar. Pero la chamba me consumió la vida, y lo peor es que yo solito me metí en esto. Ay, cómo me arrepiento.
—¿No que a ti te gustaba tomar, andar de mujeriego y apostar? ¿Desde cuándo te gusta escalar?
—Siempre me ha gustado. ¿A poco tu marido no te contó?
Isabella negó con la cabeza.
—Él solo dijo que antes no tenías remedio.
Víctor torció la boca.
—Me encanta escalar, pero una vez me caí y mi abuelo me lo prohibió. Así que, para matar el aburrimiento, me dediqué a tomar, a las mujeres y a las apuestas.
—El señor Crespo no debió detenerte.
—¿Tú también crees que soy bueno para escalar?
—No, creo que eres bueno para buscarte la ruina.
Víctor puso los ojos en blanco.
—No se puede hablar en serio con ustedes.
Los tres niños estaban recargados en la cama platicando súper entretenidos. Isabella le tomó un par de fotos a Víctor y a Carlota y se las mandó a Floriana.
—Vas a ver cuando regrese Floriana, no te la vas a acabar.
Víctor puso cara de nervios.
—Te juro que no vuelvo a llevar a Carlota a la sierra.
En ese momento, entró una mujer de cabello corto, con una camiseta blanca sin mangas y unos pantalones tipo cargo negros. Era alta, de piel bronceada y con brazos marcados; se notaba a leguas que le encantaba estar al aire libre.
Entró directo, se paró junto a la cama de Víctor, lo observó de arriba a abajo y se quedó mirando su pierna.
—¿Quedaste cojo?
Víctor le frunció el ceño.
—No me eches la sal, es solo un rasguño. En unos días quedo como nuevo.
—Menos mal, si no, me habría quedado sin compañero de escalada.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...