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La Otra Familia en Sus Publicaciones romance Capítulo 227

Noelia pensaba que tendría que insistir bastante para convencer a Raúl, pero para su sorpresa, él aceptó de inmediato que fuera a la reunión con sus compañeros del trabajo.

La única condición que puso fue llevarla él mismo.

Raúl la condujo hasta la entrada del hotel y no dudó en bajarse para abrirle la puerta del carro.

Sostuvo la mano de Noelia, su mirada llena de ternura.

—Que te diviertas, en la noche paso por ti —dijo con voz suave.

Sus miradas se cruzaron durante un instante.

Noelia sentía que Raúl en estos días se comportaba raro, como si estuviera actuando. Seguramente las presiones de la familia lo tenían al borde, sin poder estar con Elvira abiertamente, y eso lo tenía dividido mentalmente.

De pronto, las voces bromistas de sus compañeros a sus espaldas la hicieron soltarse de Raúl con discreción.

—Tú también maneja con cuidado —le contestó, tratando de sonar natural.

Raúl no se fue hasta que vio a Noelia entrar al restaurante con el resto del grupo. Solo entonces subió al carro y se marchó.

A cualquiera que los viera, le costaría creer que estaban a punto de divorciarse.

...

Ya dentro del salón reservado, una de las compañeras de Noelia no tardó en empezar con los chismes.

—Les juro que el esposo de la directora Noelia está altísimo, guapísimo y súper elegante; hasta parece un artista de telenovela —exclamó, sin poder contenerse.

Silvia, la asistente, tenía los ojos llenos de brillo.

—Sí, hasta nosotros lo vimos. Cuando le hablaba a la directora Noelia, se notaba la dulzura en su voz. ¡Hasta se me puso la piel de gallina de lo bonito!

Noelia y Baltazar intercambiaron una mirada, ambos conteniendo una sonrisa amarga.

¿Quién se imaginaría que ese hombre que todos veían tan atractivo y amable con su esposa, en realidad era un infiel que había engañado a su familia con otra mujer?

Pronto todos tomaron asiento y uno de los compañeros le sirvió una copa a Noelia, quien no se molestó en rechazarla.

Con Baltazar ahí, se sentía tranquila.

Platicar de trabajo con personas que hablan su mismo idioma la relajaba y la hacía sentirse en confianza.

...

La convivencia avanzó y, ya pasada la mitad, Noelia se levantó para ir al baño.

A la salida, se topó de frente, y para su disgusto, con Elvira y Amelia Ibáñez.

Lo cierto era que Raúl la había confrontado de repente; si no hubiera jurado por su propio hijo, con el carácter de Raúl, jamás la habría dejado tranquila.

Él ya le había dejado claro que solo reconocía al niño por protegerlos, nada más.

Frente a Raúl no tenía margen para hacer nada; hasta que él no se divorciara, no podía mostrar sus verdaderas intenciones.

Necesitaba saber si Noelia iba en serio con lo del divorcio y con ayudarla, o si solo estaba fingiendo.

La pregunta de Elvira dejó a Noelia sin palabras.

Noelia dudó, bajó la mirada un momento y luego respondió:

—No te apresures, espera y verás, ya llegará el momento.

Elvira no pudo ocultar su impaciencia.

—No hace falta que me digas cosas solo por compromiso, señora Olmedo.

Elvira la miró con recelo.

—Ayer en la tarde, Raúl fue a mi casa. Quería quedarse a dormir, pasar tiempo conmigo y con el niño. Me costó trabajo convencerlo de que se fuera. Yo quiero llevarme bien contigo, de verdad, pero si te cuesta tanto divorciarte de Raúl, a mí no me molestaría que las cosas sigan así.

Noelia mantuvo la calma y la miró directo a los ojos, sin mostrar ninguna emoción.

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