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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 107

Mientras tuviera cuidado de no sufrir algún accidente, claro que podía sacar adelante un trabajo así.

Sin embargo, asignarle un proyecto tan grande a ella, que era apenas una novata...

—¿Sientes que será demasiado pesado? Si no puedes hacerlo, cancelo el pedido —añadió Luciano al notar sus dudas.

Erika se sorprendió y le preguntó:

—¿Por qué?

Luciano frunció el ceño y le contestó:

—Porque la gente de Grupo Ramírez pidió específicamente que tú fueras la fotógrafa.

Erika se quedó helada al escuchar eso. ¿La querían a ella como la fotógrafa principal?

¿Quién en Grupo Ramírez había tomado esa decisión?

Incluso si aquel día Valerio hubiera visto el contrato de Vanesa y averiguado que el trabajo era suyo, él no sería tan buena onda como para dejarle una oportunidad de ganar dinero.

Entonces, ¿quién había sido?

En Grupo Ramírez, aparte de Diego, nadie más sabía que ella existía.

—Señor Navarro, no es la primera vez que Estudio Lumina trabaja con Grupo Ramírez. Todo se puede platicar, ¿no? Hablen con ellos para convencerlos de usar a otro fotógrafo.

Erika no podía aceptar ese trabajo.

Si lo hacía, Vanesa seguramente pensaría que ella se había puesto de acuerdo a escondidas con Grupo Ramírez para robarle el proyecto de mala fe.

A fin de cuentas, en esta industria, cuando un cliente y un proveedor trabajan juntos por primera vez, el contacto responsable ya lo considera un cliente de base.

—Por lo que tengo entendido, todas las sesiones de joyería de Grupo Ramírez se hacen con equipos internacionales, e incluso a nivel nacional todo se maneja por licitación. Mi estudio es muy pequeño, la verdad dudo mucho que podamos competir contra otras empresas.

Erika no supo qué responder a eso, pero bajo ninguna circunstancia podía creer que Valerio le hubiera regalado un proyecto tan jugoso.

Mientras trataba de entenderlo, la voz de Luciano volvió a sonar:

—Eri, ¿no te molesta que te diga así? Lo que pasó con los papás de Adrián... de hecho, su empresa también está pasando por una crisis grave y, como somos grandes amigos, quiero echarle la mano.

Dicho esto, Luciano se levantó poco a poco y comenzó a caminar de un lado a otro en la oficina, con el ceño fruncido.

Erika trataba de adivinar qué pretendía, cuando él continuó:

—Si logramos amarrar este proyecto de Grupo Ramírez, las ganancias serían bastante buenas. De esa forma podría seguir ayudando a Adrián a salir del bache. Eso sí, Eri, no te estoy presionando ni mucho menos. De verdad te considero una amiga, por eso te lo platico para que lo chequemos juntos. Apoyaré la decisión que tomes.

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