...
Las palabras de Luciano pusieron a Erika en una situación muy incómoda.
Al final, él era el jefe. Incluso si no fuera por ayudar a su amigo, era totalmente comprensible que quisiera amarrar ese trato tan lucrativo a como diera lugar.
Sin embargo, Luciano estaba tratando el asunto como si fuera algo a consultar con ella.
Se notaba que no era una persona doble cara ni que estuviera usando a Adrián como excusa para parecer noble.
Eso era exactamente lo que se le hacía tan difícil a Erika...
Si se negaba, no solo haría que Estudio Lumina perdiera una entrada de dinero importante.
sino que además, indirectamente, dejaría a Adrián sin ese apoyo.
Pero si aceptaba, corría el riesgo de manchar su reputación profesional, ya que la tacharían de robarse a los clientes y armarían todo un chisme.
Al pensar en eso, Erika decidió expresar sus preocupaciones sin rodeos:
—Luciano, ¿no crees que sería un poco injusto para Vanesa?
Luciano pareció notar que ella estaba a punto de ceder; su expresión se relajó y respondió con una ligera sonrisa:
—Sobre el tema de Vanesa, pensaba darle a ella una parte de la comisión de este proyecto. ¿Te parece bien? Ya lo hemos manejado así con otros clientes recurrentes en el pasado. Y en cuanto a los demás en el estudio, yo me encargaré de manejar cualquier problema que surja, así que no te agobies por eso.
Erika asintió. Aunque necesitaba ahorrar dinero urgentemente para el parto y para mantener a los bebés, no iba a ponerse a pelear por ese porcentaje.
—Bueno... dame algo de tiempo para revisar a fondo las exigencias del contrato, Luciano. Si creo que puedo con el paquete, lo tomo.
—Perfecto. Y trata de descansar.
...
El tiempo voló.

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