Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 177

Sus movimientos delataban que estaba frustrado e inquieto; las emociones que reprimía en sus ojos eran como una tormenta contenida.

De vez en cuando le lanzaba una mirada a la espalda de Erika, como si quisiera decirle algo, pero se obligaba a tragar sus palabras.

En medio de aquel silencio, el tiempo parecía haberse congelado.

Hasta que alguien llamó a la puerta y rompió la tensión.

Al escucharlo, Valerio tiró el cigarro desecho al bote de basura y caminó a paso rápido para abrir.

En el pasillo estaba Diego, quien de inmediato le informó con tono respetuoso:

—Señor Ramírez, nos pidieron que vayamos al laboratorio.

La mirada de Valerio se oscureció y volteó de reojo a ver la espalda de Erika en el balcón.

Preguntó de forma casual: —¿Qué salieron en los resultados?

—No me dijeron —respondió Diego—, solo pidieron que fuera para allá.

—Entendido, espérame abajo.

Tras responder, Valerio volvió a cerrar la puerta.

Dudó un segundo y caminó lento hacia el balcón, hablándole a la espalda de Erika:

—Parece que ya están los resultados de la prueba. En cuanto a...

Mientras hablaba, la mirada de Valerio bajó hacia el costado y la cintura de Erika.

Al oírlo, Erika volteó enseguida.

Al girar, sus ojos interceptaron cómo Valerio le estaba mirando fijamente el vientre.

Erika se quedó quieta un momento, caminó a paso lento hacia él, levantó su rostro triste y lo vio a los ojos:

—Son míos, y solo van a ser míos.

Esta vez, la voz de Erika sonó baja, pero firme.

Valerio le devolvió la mirada hacia abajo y tragó saliva sin poder evitarlo.

Parecía que quería replicar algo, pero al ver lo pálida que estaba, se guardó el comentario.

Un momento después, solo le dijo:

—Tú descansa.

Dicho eso, salió a zancadas de la recámara sin mirar atrás.

Erika se le quedó viendo a la puerta cerrada.

Arrastró los pies hasta el sofá y se dejó caer en él.

Se movía sin prisas, dándole vueltas al asunto en su cabeza.

«Si Diego viene a recogerme a esta hora, seguro es para llevarme al laboratorio ese».

«Al parecer, ya entregaron los resultados».

Erika no bajó de inmediato, primero le pidió a Sofía que se retirara.

Luego, fue hacia el clóset, sacó una bolsa de papel y guardó las pocas pertenencias que tenía en ella.

Una vez que guardó todo, volvió a echarle un vistazo a la habitación y dejó escapar otro suspiro profundo.

No tenía ni idea de cómo iba a tratar de arrebatarle a sus bebés a partir de ahora.

Pero esa preocupación en el fondo de su ser se volvió aún más asfixiante, llenándole el pecho de nerviosismo y terror.

Al salir del cuarto con la mente nublada, vio de reojo el frutero en la mesita de centro...

***

En la planta baja, Diego daba vueltas impaciente por la sala, insistiéndole a Sofía una y otra vez que subiera a apurar a Erika.

Sofía asintió y ya iba de camino a las escaleras.

En ese instante vio que Erika bajaba poco a poco con una bolsa en la mano.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón