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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 182

Las manos de Valerio se detuvieron poco a poco...

Con movimientos rígidos, volvió a cerrar la puerta.

Al notar este cambio, Erika pensó que había espacio para negociar y una chispa de esperanza se encendió en su pecho.

Se secó las lágrimas a toda prisa y cambió su tono por uno más suave:

—Hagamos la prueba de ADN otra vez. Pide que manden a alguien más. Hubo un error... Te lo juro por lo más sagrado, nunca te he engañado.

Erika sonaba cada vez más sumisa. En ese momento estaba completamente sola en aquel lugar.

Nadie podía ayudarla...

Aunque el abuelo Ireneo estuviera cerca, si veía un reporte así, se llevaría una decepción tremenda con ella.

Ahora solo podía suplicarle a Valerio para salvar a sus hijos.

La mirada del hombre no se ablandó ni un poco; de hecho, la frialdad en sus ojos se volvió aún más intensa.

Su voz, ahora extrañamente ronca, rompió el silencio:

—Erika, mira qué es esto.

Erika lo miró con pavor.

Valerio sacó de su bolsillo un fajo envuelto en papel.

Por la expresión en su rostro, parecía que tenía en sus manos el veredicto final de su destino.

A Erika se le aceleró el corazón y sus ojos se llenaron de confusión y nerviosismo.

Mientras los dedos de Valerio quitaban la envoltura, la mirada de la joven seguía cada uno de sus movimientos.

De repente, se dio cuenta de que a él también le temblaban las manos.

Tan fuerte como a ella.

¿Qué diablos había ahí adentro?

De vez en cuando volteaba a ver a Valerio.

Su expresión implacable la llenaba de inquietud.

Hasta que llegó a la última foto, y hasta que vio claramente la cara de la mujer en ella...

Su mano dio un fuerte tirón involuntario y todas las fotos cayeron esparcidas por el suelo.

—Ya las revisaron los peritos. Son fotos originales, sin ningún tipo de edición. ¿Te quedó claro? —dijo Valerio con voz gélida mientras se agachaba.

Recogió las imágenes lentamente y se enderezó de la misma forma.

Como si cada movimiento le costara un mundo.

Mientras tanto, Erika parecía haber perdido el alma. Su mirada pasó de la incredulidad total a quedar perdida en el vacío.

Hasta que Valerio apartó la fotografía donde se veía el rostro de la mujer y se la plantó frente a los ojos.

Luego la tomó bruscamente por el mentón, obligándola a levantar su rostro bañado en lágrimas, y la forzó a cruzar miradas con él.

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