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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 26

Tal vez sentía que solo así podía engañar a su abuelo.

—Eri, ve rápido a ver al doctor con Valerio, o el abuelo se va a preocupar.

Erika no pudo resistir la insistencia de Ireneo y, resignada, siguió a Valerio fuera de la habitación.

Al alejarse un par de metros de la puerta, Erika se soltó de su agarre.

Esa separación instantánea le dejó a Erika una sensación indescriptible.

Porque aquella escena de hacía un momento, en la que parecían sostenerse el uno al otro, era algo que siempre había anhelado.

En apenas unos minutos, todo cambió. Dentro de la habitación parecían una pareja; fuera de ella, eran dos desconocidos.

Erika se quedó paralizada, con un torbellino de emociones en el pecho.

Por su parte, Valerio sintió cómo la suave figura de la chica abandonaba sus brazos; dejó la mano suspendida en el aire por un largo rato antes de bajarla lentamente.

Ninguno de los dos se atrevió a romper el silencio, hasta que pasó una enfermera comentando sobre un paciente con una hemorragia estomacal.

Fue entonces cuando Valerio habló:

—Primero te llevaré a que te revisen.

Erika salió de su trance al escuchar su voz, aunque todavía un poco aturdida, por lo que tartamudeó un poco:

—No... no hace falta, estoy bien.

Al decir esto, Erika se dio la vuelta rápidamente hacia la pared, haciendo un gran esfuerzo por controlar sus emociones y reprimir las lágrimas que amenazaban con salir.

Una vez que se calmó por completo, se giró de nuevo y le dijo:

—Me quedo más tranquila sabiendo que el abuelo está bien. Me voy, son las nueve; nos vemos a las diez en el Registro Civil.

Capítulo 26 1

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