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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 296

Una vez en la habitación.

Martina le puso seguro a la puerta y fue directo al grano:

—Eri... tú y ese Leonardo... Por más que los miro y lo pienso, no logro captar ninguna química romántica entre ustedes. ¿De qué se tratan esas fotos que les tomaron en el aeropuerto? Justo esa donde te está abrazando.

Erika jaló a Martina para que se sentara.

Comenzó a relatarle lo sucedido desde el aeropuerto, contándole cómo Leonardo la había ayudado a esquivar las sospechas de los fanáticos.

No tenía intención de ocultarle esas cosas a Martina, de hecho, su plan era contárselo todo esa misma noche.

Al escuchar la explicación de Erika, Martina se quedó en silencio un buen rato. Al final, suspiró levemente y dijo:

—Supongo que a esto se refieren cuando hablan de las casualidades de la vida. Entiendo que no sientas nada por Adrián, y me parece que esta solución es bastante buena. El único detalle es que, seguramente, a Adrián le dolerá por un tiempo.

—Marti, antes sí llegué a sospecharlo un poco —explicó Erika—, pero prefería creer que el cariño entre los tres era el mismo, como una relación de familia que iba más allá de una simple amistad...

Erika hizo una pausa para calmarse y continuó:

—Hasta que escapé a Villa Maculís y él dejó a sus padres y su empresa asegurando que viviría ahí para cuidarme. Fue entonces cuando me di cuenta de la gravedad del asunto. Por eso, aunque en ese momento necesitaba mucha ayuda y que alguien me cuidara, fui firme y le pedí que se fuera. Sin embargo, en estos últimos años, parece que ha intentado decirme algo en varias ocasiones, pero siempre lo interrumpo, cambio de tema y evito estar a solas con él...

Al verla tan decaída tras terminar de hablar, Martina se apresuró a consolarla:

—Eri, ya lo tengo claro. La verdad es que, en estas cosas del amor, si alguien te gusta, te gusta, y si no, pues no. Solo hazle caso a lo que sientes y no te agobies demasiado. Lo que pasa es que Adrián creció con nosotras, y el cariño que hay entre los tres no se compara con el que le tienes a cualquier amigo nuevo. Aun así, estoy segura de que cuando esto pase, volveremos a ser tan unidos como antes.

Erika asintió con la cabeza y, tras un largo silencio, le contó a Martina la conversación que había tenido con la madre de Adrián.

Por supuesto, solo le mencionó la parte que involucraba a Adrián.

Erika también le confesó que le había comprado una pulsera bastante cara a la señora:

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