—¿Ahora te dedicas a ligarte a cualquiera en plena calle? ¿Quién te enseñó esas mañas? ¿Por eso tanta prisa con el divorcio, para quedar libre y andarte revolcando con otros?
¡Plaf!
Una bofetada sonora aterrizó directo en la mejilla de Valerio.
Él se le quedó viendo a la chica que tenía enfrente, totalmente atónito y sin poder creerlo.
Erika también estaba pasmada por lo que acababa de hacer.
Parpadeó para salir del shock y bajó la vista lentamente; la palma con la que le había acomodado el trancazo ya se estaba poniendo roja.
Se quedó paralizada...
Pero su ataque de culpa duró apenas unos segundos antes de esfumarse por completo.
No era su culpa, ¡se lo tenía bien ganado por atreverse a insultarla así!
—¡Erika!
El rugido de Valerio hizo que Erika pegara un brinco del susto.
Le arrebató su bolso, se lo abrazó al pecho e intentó escapar a toda prisa.
Sin embargo, a los pocos pasos, sintió cómo sus pies se despegaban del piso.
—¡Suéltame!
Erika empezó a forcejear y a gritar, pero Valerio ya la traía cargada de lado y la metió al coche a la fuerza.
Sin darle tiempo siquiera de arrimarse a la puerta, él se subió enseguida, cerró de un portazo y puso los seguros.
Erika le gritó hacia los asientos de adelante:
—¡Diego, quita los seguros!
Diego estaba aferrado al volante, sin atreverse a hacer el menor movimiento. Había visto el teatrito de la calle con lujo de detalle.
A un director de ese calibre le acababan de soltar una cachetada en plena banqueta; era imposible prever qué cosa terrible haría Valerio después.
Al ver que Diego se hacía el sordo, Erika desvió la vista de nuevo hacia Valerio.
En ese momento, la expresión dura de Valerio estaba bañada de una rabia tan pura que a cualquiera le daría escalofríos.
Lo vio jalarse la corbata con fastidio para aventarla a un lado, y luego se desabrochó los puños de la camisa para arremangarse.
¿Le iba a pegar?
De manera instintiva, Erika empezó a recorrerse hacia la puerta izquierda del coche, pegándose hasta donde ya no tuvo para dónde hacerse.
De repente, Valerio se inclinó hacia adelante y se acomodó justo al lado de ella.


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