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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 408

Al escuchar esto, los ojos de Martina brillaron de emoción. Le dio una palmada en el hombro a Erika y dijo con un entusiasmo desbordante:

—¡Así se habla, Eri! Olvídate de los hombres, que no te quiten el sueño. Te ha costado mucho llegar a donde estás; ahora mismo, tu carrera es lo más importante de todo. Si me preguntas a mí, deberías revelar tu identidad como 'Luz' de una buena vez, aprovechar la ola de popularidad y conseguir un montón de contratos.

Al terminar, Martina levantó la barbilla con total confianza.

Erika, al oír sus palabras, tiró de ella y la alejó de la multitud hacia un rincón oscuro y apartado.

Tras dudar un momento, habló en voz baja:

—Marti, tengo que contarte algo.

Martina notó la seriedad en el rostro de Erika y preguntó preocupada:

—¿Qué pasó? ¿Por qué tan seria?

Erika procedió a explicarle detalladamente lo que había sucedido con Chlóe y su firme decisión de abandonar "Tiempo Efímero".

—Marti... —Erika frunció el ceño, mirando a su amiga con evidente confusión, y continuó—: Ya tenía pensado irme, así que eso no me molesta tanto, pero...

Suspiró, con la mirada ensombrecida y los labios apretados, agregando con un tono de tristeza:

—Me duele un poco. Analízalo tú, ¿por qué Chlóe cambió de repente? El día que se fue al extranjero, fuimos al aeropuerto a despedirla y todo estaba perfecto, ¿no?

Martina se quedó en silencio un buen rato antes de responder:

—Por cierto, el proyecto del 'Club Caramelo' no lo firmaste a nombre de 'Tiempo Efímero', ¿verdad? No me opongo a que dejes los otros proyectos, pero este tienes que quedártelo. Cuando presentes tu renuncia, seguro que Leonardo te lo cederá; no vayas a cometer el error de rechazarlo.

Erika hizo una mueca de incomodidad y murmuró:

—Marti... ese proyecto lo consiguió y lo negoció Leo. Estaba tan feliz porque las ganancias iban a ser enormes. Además, ya me dio el cincuenta por ciento, no me parece justo quedármelo todo...

Al escuchar esto, un destello calculador apareció en los ojos de Martina. Tras unos segundos de silencio, sentenció con determinación:

—Mira, hazlo así: cuando digas que te vas, Leonardo intentará retenerte. Al ver que no puede, hablarán del trabajo. Tú recházalo la primera vez, pero si él insiste en dártelo, acéptalo. Hazme caso, no seas ingenua.

Al ver que Erika no respondía, Martina continuó intentando convencerla, casi rogándole:

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