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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 492

Quería preguntar, pero no se atrevía a abrir la boca. Casualmente, el líquido del suero estaba a punto de acabarse, así que Erika se hizo a un lado y presionó el timbre para llamar a la enfermera.

La chica acudió rápidamente, le cambió la medicación y se marchó a toda prisa.

Valerio se quedó en silencio junto a la cama por un rato y luego caminó hacia la zona detrás del biombo.

No salió de allí hasta que el líquido se terminó por completo y la enfermera volvió para retirarle la vía.

Cuando la enfermera le puso un poco de esparadrapo sobre el pinchazo y le indicó que presionara, él directamente le tomó la mano a Erika y aplicó presión sobre la marca.

Apenas la enfermera salió de la habitación, Erika extendió la otra mano y dijo fríamente:

—No necesito que lo hagas tú. Además, quiero que me pases la cuenta de todos los gastos.

Valerio respondió con voz suave:

—Si lo sueltas de inmediato, sangrarás. Déjalo un poco más, enseguida pasará.

Aun así, ella retiró la mano obstinadamente y presionó la zona por su cuenta.

—Eri, tengo que decirte algo, pero por favor, no te alteres. —Valerio se enderezó lentamente, y su tono intentaba ser tranquilizador.

Erika frunció el ceño al mirarlo. Había notado que actuaba raro desde que miró su teléfono, ¿acaso estaba esperando a que terminara con el suero para hablar?

¿Qué podría ser tan grave como para alterarla?

A medida que pensaba, más se angustiaba, y preguntó con urgencia:

—¡¿Pasó algo con los niños en el preescolar?! ¡¿O acaso a Alma le volvió a sangrar la nariz?!

Sin darle tiempo a Valerio para responder, Erika se bajó de la cama con movimientos ágiles y empezó a ponerse los zapatos con torpeza.

Valerio la tomó del brazo y le dijo con voz grave:

—Es sobre Martina.

—¡¿Qué?! ¡¿Qué le pasó a Marti?! ¡¿Qué ocurrió?! —La conmoción hizo que Erika reaccionara casi por instinto y soltara las preguntas a borbotones.

Valerio frunció el ceño y la miró a los ojos.

—Cálmate un poco. Ayer, ella recibió una llamada de su empresa mientras estaba aquí. De lo que pude escuchar, mencionaron algo sobre un error en unos datos. Como la noté muy alterada, le pedí a Diego Álvarez que averiguara qué pasaba. Hace poco, Diego recibió noticias. Al parecer, un contrato que pasó por las manos de Martina tenía errores importantes en los datos, y esos datos involucraban grandes sumas de dinero. Su jefe sospecha que conspiró con el cliente para crear contratos dobles y malversar fondos. Y Martina ya ha sido detenida por las autoridades...

Al escuchar el relato de Valerio, Erika se desplomó en la silla, abatida, murmurando para sí misma:

—Es imposible. Martina jamás haría algo así. Ella es una mujer honesta, independiente y trabajadora. Después de tantos años de esfuerzo, ya tiene su propio apartamento, su auto y sus ahorros. Tampoco es una persona codiciosa... Es imposible...

Valerio ya había anticipado esa reacción. Por eso, no quiso decírselo mientras aún recibía suero.

Y mientras estuvo detrás del biombo, se había mantenido en contacto con Diego por mensaje de texto para conocer los detalles del asunto.

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