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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 553

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Por su parte, Erika la examinaba con una mirada tranquila y analítica. Seguía viéndose como una chica dulce y bien portada. ¿Cómo alguien así podría ser tan perversa como para lastimar a otros de esa forma?

Antes de que Erika pudiera pronunciar palabra, Milena comenzó a desvestirse lentamente.

Ante esa acción, Valerio se puso de pie de un salto. Quería salir de la habitación, pero por temor a que Milena pudiera intentar algo contra Erika, caminó a paso rápido hacia la zona de estar de la suite y se sentó en el sofá, dándoles la espalda.

Erika observaba la escena totalmente desconcertada, pero en cuestión de segundos, Milena ya se había quitado la ropa, quedándose solo en camiseta de tirantes y un short.

—Mire, señorita Milán —dijo Milena, girando el rostro para mostrarle su hombro mientras las lágrimas comenzaban a brotar.

Erika recorrió su cuerpo con la mirada, se quitó la toalla de la frente conmocionada y se puso de pie.

Se acercó lentamente a Milena. En su piel, en todas las partes que la ropa solía ocultar a simple vista, había innumerables marcas de pellizcos, tanto recientes como viejos, e incluso marcas de mordidas.

Esos tonos morados y oscuros de la sangre acumulada resaltaban de manera grotesca sobre su piel de porcelana, provocando un nudo en el estómago de quien la viera.

A Erika le costaba imaginar el terror y el sufrimiento que Milena debió haber sentido al pasar por todo eso.

Milena, hecha un mar de lágrimas, se volvió a poner la ropa lentamente y continuó hablando entre sollozos:

Al mencionar a Valerio, Milena echó un vistazo hacia donde él estaba sentado, y luego prosiguió:

—El día de la inauguración, fue Martín Falcón quien mandó a mi asistente a hacer un pedido en su estudio, y también fue idea suya invitarla a este club. Pero... señorita Milán, cuando me lo propuso en persona, yo no entendía el verdadero motivo, aunque noté en su mirada unas intenciones bastante turbias. Desde la primera vez que nos vimos y usted se preocupó por mí, sentí que era una buena persona. Por eso dudé antes de invitarla; le dije que sí de dientes para afuera, pero mi plan era inventar que no había podido contactarla.

En este punto, Milena levantó ligeramente la cabeza, como si intentara que las lágrimas no siguieran cayendo, pero fue inútil; seguían rodando por sus mejillas mientras su voz se quebraba de nuevo:

—Pero antier por la noche, me di cuenta de que entre ese grupo de hombres asquerosos con los que se junta Martín Falcón, también había altos ejecutivos del Grupo Ramírez. Como vi que su relación con el señor Ramírez parecía ser algo más, mi mente cerrada me hizo creer que Valerio estaba coludido con ellos y que era igual de escoria que esos hombres... Un odio profundo se apoderó de mí, y por eso decidí seguir con el plan de invitarla para arrastrarla conmigo al fondo...

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