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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 56

En ese momento, Martina entró por la puerta cargando varias bolsas de comida. Mientras se cambiaba los zapatos, empezó a quejarse:

—Adrián ya me platicó lo de hoy. ¿Te hizo algo el desgraciado de Valerio? Y don Ireneo, ¿cómo sigue?

Erika se levantó del sofá y se acercó a Martina para ayudarle con las bolsas.

Sin embargo, su amiga le lanzó una mirada de advertencia, como la de una madre regañando a su hija.

—Adrián, ven a cargar esto —dijo Martina, pasándole las bolsas al muchacho.

Al ver su actitud protectora, Erika retiró la mano lentamente y caminó hacia la sala mientras respondía:

—No pasó nada. Solo que don Ireneo me extrañaba mucho y le pidió a él que fuera a recogerme. Supongo que, como acabamos de divorciarnos, a Valerio no le hizo gracia verme con otro hombre y por eso armó todo ese teatro.

—¿Que no le hizo gracia? ¡Por favor! ¿Y qué fregados tiene él con la tal Lorena, eh? —replicó Martina, enfureciéndose de golpe—. Mañana mismo voy a buscar a Valerio y lo voy a obligar a pedirle una disculpa a Adrián.

Erika se quedó pasmada y le advirtió con tono serio:

—Marti, no lo busques. No quiero tener más tratos con él.

Sabía que no podía dejar ir a Martina. Con su carácter, seguro le gritaría sus verdades en la cara, y Valerio no se quedaría de brazos cruzados.

Al notar la incomodidad de Erika, Adrián se apresuró a intervenir:

—Las peleas son cosas de hombres, no tiene caso ir a armar un escándalo para exigir disculpas. La culpa es mía por no haberme podido defender bien del tal Diego. Mejor dejemos el tema por la paz, Marti, no le echemos más leña al fuego ni le demos más problemas a Eri.

Martina rodó los ojos y bufó:

—Bueno, si al propio afectado no le importa, pues ya qué. Pero escúchame bien, Adrián, de ahora en adelante no te vuelvas a enfrentar a Valerio. Ese infeliz es capaz de cualquier bajeza.

Dicho esto, Martina se dejó caer en el sofá y miró a su amiga:

—Por cierto, Eri, ya no vayas a comer a la calle, hace daño. De ahora en adelante, yo me encargo de prepararte todo.

Al ver la preocupación en los ojos de ambos y escuchar cómo la cuidaban, a Erika se le llenaron los ojos de lágrimas.

En el camino de regreso había pensado en contarles lo que Valerio le había dicho en el hospital.

Capítulo 56 1

Capítulo 56 2

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