Erika decidió no darle más vueltas al asunto. Sabía que Vanesa odiaba profundamente a Lorena y que, aunque ella misma no moviera un dedo, Vanesa no descansaría hasta encontrarla.
Justo cuando Erika se preparaba para dormir, su teléfono sonó. Era Leonardo.
—¿Erika, estás en casa?
Al escuchar el tono desesperado de su hermano, Erika se incorporó en la cama de inmediato.
—Sí, ya me iba a dormir. ¿Qué pasa, Leonardo?
Leonardo soltó un suspiro tenso y le ordenó.
—Erika, entra a las tendencias de internet ahora mismo. Estoy a punto de llegar a tu casa, ábreme la puerta.
Sin darle tiempo a responder, Leonardo colgó.
Erika frunció el ceño. Se levantó, se puso un suéter ligero y caminó hacia la sala mientras deslizaba el dedo por la pantalla del celular.
Empezó a revisar las noticias del momento. Al principio no vio nada familiar, pero cuando llegó a la sexta posición de las tendencias, sintió que el corazón se le detenía.
El titular decía a letras mayúsculas: «Madre soltera explota a tres niños adorables para enriquecerse: los niveles de su crueldad no tienen límite».
Con los dedos temblorosos, Erika abrió el enlace y se encontró con un subtítulo aún peor.
«La dueña del Estudio Prisma, Erika, y sus niños: El Club Caramelo».
Erika tomó una bocanada de aire y siguió deslizando. Además de fotos tomadas a escondidas de ella y los niños en el parque, había imágenes de Alma sangrando por la nariz en el set de grabación.
En ese momento, escuchó ruidos afuera de la puerta y la pantalla de su celular se iluminó.
Erika se levantó a abrir. Leonardo entró apresuradamente, casi sin aliento. La tomó por los hombros, la sentó en el sofá y le habló con voz tranquilizadora.
—Erika, no te angusties. Ya pagué para que tumben esa tendencia, en poco tiempo desaparecerá.
Las lágrimas que Erika había estado aguantando comenzaron a desbordarse. Con la voz rota, preguntó.
—¿Quién me está haciendo esto?
—Todavía no lo sabemos, pero confío en que pronto tendremos respuestas —Leonardo suspiró—. No te preocupes. Por ahora, es mejor que tú y los niños no salgan de casa en estos días. Analicé bien las fotos; solo tomaron el exterior del residencial, no aparece el número de la casa. Seguramente no saben exactamente dónde vives. Déjamelo a mí, yo me encargo del resto.

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