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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 938

¡La única posibilidad era que Lorena Jiménez la hubiera delatado!

Con ese pensamiento en mente, Tania aceleró el paso sin darse cuenta...

De vuelta en la oficina, apenas Tania se marchó, Silvia pareció perder todas sus fuerzas. Se desplomó en el sofá, y sus lágrimas comenzaron a correr libremente mientras estallaba en llanto.

A Valerio se le encogió el corazón de impotencia y pena al verla así. Suspiró profundamente, sacó unos pañuelos de la caja del escritorio y le limpió las lágrimas con ternura, diciéndole con voz suave:

—Mamá, de verdad no quería hacer las cosas de esta forma. Pero si solo te lo hubiera contado de boca para afuera, seguro no me habrías creído. Fui un mal hijo al hacerte pasar por este mal rato.

Silvia alzó la vista entre sollozos, mirando a su hijo con pura culpa y remordimiento:

—Hijo, fui yo la que se equivocó. Yo fui quien te presentó a una víbora como esa. Menos mal que fuiste inteligente y descubriste todo a tiempo, de lo contrario... Dios sabe qué tragedia habría pasado. Qué rápido cambia la gente; de chiquita era un verdadero encanto...

El terror de lo que pudo haber sido la invadió, y sus lágrimas, que acababan de detenerse, volvieron a brotar.

Valerio le dio unas suaves palmadas en el hombro.

—Mamá, no fue culpa tuya. Ella venía decidida a engañarnos a todos.

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