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La Princesa romance Capítulo 294

Santiago le revolvió el cabello a Vanesa, dejando ver en cada gesto el cariño y la preocupación que le tenía.

—Sí, estos son mis tres compañeras de cuarto —Vanesa les sonrió y les hizo una seña para que se acercaran.

—Hola, somos las compañeras de cuarto de Vane. Yo me llamo Cintia —Cintia fue la primera en saludar con entusiasmo.

Para sorpresa de todas, Santiago se quitó el cubrebocas negro que llevaba puesto. Al ver eso, Iker también se lo quitó.

En cuanto aparecieron sus rostros, los ojos de Cintia se abrieron como platos. Se tapó la boca con una mano y apuntó a los dos, a punto de gritar como si estuviera soñando.

—Tranquila —Vanesa le lanzó una mirada, sabiendo perfectamente por qué estaba tan alterada. Apenas había entrado al cuarto notó que Cintia tenía el escritorio lleno de pósters, figuras y cualquier cantidad de cosas de Santiago e Iker. Le quedaba claro que era fan, pero lo que no imaginaba era que existían fans con otro nombre: ¡las que los shippeaban!

—Creo que es fan de ustedes —explicó Vanesa, intentando mantener la calma.

—¿Sí? Muchas gracias —Santiago parecía sorprendido, pero igual les sonrió y les asintió con la cabeza.

—¿Neta? ¿De verdad son Santiago e Iker? —Cintia se dio un par de palmadas en la cara, como si quisiera asegurarse de que no estaba alucinando.

—Yo... yo fui a tu concierto en vacaciones, estuvo increíble. Y la canción que cantaron juntos, ¡guau, es de otro nivel!

Mientras balbuceaba, Cintia se escondió detrás de Natalia, como si necesitara un escudo.

Todas se echaron a reír. Natalia simplemente la jaló y la puso al frente.

—¿Qué haces escondiéndote? Si aquí tienes a tus ídolos, ¿no que muy valiente?

—Ay, ustedes no entienden nada. Es que los fans y los ídolos tenemos que mantener distancia —Cintia tenía la cara roja y no paraba de jugar con sus uñas, nerviosa.

—¿Quieres un autógrafo? —preguntó Santiago, aguantándose la risa.

—¡Sí, sí! —respondió Cintia casi sin pensar, sacando de inmediato su libreta especial para firmas y escogiendo una de las mejores hojas.

—¿Esto... esto se puede? —En la hoja había una foto de ambos en un concierto, la famosa “foto legendaria” en el grupo de fans.

Santiago e Iker se miraron y, sin decir palabra, aceptaron la libreta y firmaron cada uno en una esquina.

—¡Voy a guardar esto toda mi vida! —Cintia apretó la libreta como si fuera un tesoro.

Natalia, resignada, le revolvió el cabello.

—Ya, ya, cálmate un poco.

Vanesa apartó la mirada, suspirando.

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