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La Princesa romance Capítulo 415

La oficina volvió a sumirse en el silencio. Fue hasta entonces que Gabriel levantó la mano y comenzó a aplaudir.

—Vaya espectáculo que acabamos de ver. Prefiere dejar que un extraño le rompa la pierna a su propio nieto antes que pedir perdón. ¿Eso es tener dignidad o simplemente ser despiadado?

Esteban le echó una mirada de soslayo y regresó a su escritorio sin decir palabra. Vanesa, cruzando la pierna, tecleaba algo en su celular, distraída.

—Si Mohamed no fuera tan duro, no habría forma de que mantuviera bajo control a la familia Encinas, que está a punto de venirse abajo —dijo Vanesa, cerrando el celular y respondiendo a la pregunta de Gabriel.

—El tipo se armó un equipo de artistas solo para sostener su imagen pública, y hasta quiere que su nieto siga sus pasos para no perder el poder en la familia. Con eso, queda claro que ya perdió el rumbo. Lleva así casi toda su vida, la figura de gran artista ya es una jaula para él. Y esa supuesta tercera opción que puso sobre la mesa, solo demuestra quién es en el fondo.

—Le importa más el prestigio de la familia Encinas que su propio nieto —secundó Gabriel, llegando a su propia conclusión.

Vanesa asintió y miró a Esteban.

—Ya dejé todo listo. El video de ese día también se va a subir a la red. ¿Hay algo más que deba tomar en cuenta?

En temas de internet, Vanesa, con su empresa de entretenimiento, tenía más contactos y experiencia que la gente de Esteban. Sabía perfectamente cómo manipular la opinión pública para lograr el efecto deseado.

Por si fuera poco, Vanesa había grabado todos los movimientos de Thiago ese día. Lo mejor era que la arrogancia y mala intención de Thiago habían sido tan evidentes que ni siquiera necesitaban buscar testigos externos.

Todos los presentes eran testigos.

—No hay nada más. Buen trabajo —aprobó Esteban con voz seria.

A pesar de manejar dos empresas y ser una figura clave tras bambalinas, Vanesa no pudo evitar esbozar una leve sonrisa al escuchar el elogio de Esteban.

Esteban y Vanesa chocaron los puños, completando la frase uno tras otro, mientras Gabriel negaba con la cabeza y aplaudía.

—Lo mejor es que, cuando caiga en cuenta de que fue manipulado y recuerde la decisión que tomó… —chasqueó la lengua y apoyó los codos en la mesa—. Eso sí es jugar con alguien. Ustedes no se tientan el corazón.

Enseguida, cambió el tono.

—Pero si ya le avisaron desde ahora, ¿no le están dando tiempo de prepararse? Aunque la familia Encinas esté en decadencia, todavía debe haber medios que los apoyen y ayuden a encubrir todo, ¿no? Y si le pagan a gente para limpiar su imagen en redes...

Vanesa negó con la cabeza.

—Cada quien a lo suyo. Una familia venida a menos no se compara con una empresa líder que tiene lazos estrechos con todos esos medios. Los periódicos importantes saben perfectamente con quién quedarse. Y ese revistucho de cuarta, ni caso tiene prestarle atención.

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