Entrar Via

La Princesa romance Capítulo 428

—Entonces, parece que ya no podré ir —dijo Vanesa, revisando su agenda mientras mentalmente repasaba las tardes libres, ya ocupadas por los planes de Esmeralda—. Déjame ver si puedo mover algo en mi horario…

—No, no te preocupes, de verdad —intervino Beatriz, moviendo las manos, queriendo quitarle importancia—. Solo es una visita a una empresa, tú mejor sigue con lo tuyo, seguro tienes cosas más importantes.

Vanesa la miró con cierta extrañeza, pero no insistió. Al ver que Beatriz se preparaba para irse, Vanesa también se giró para marcharse, pero en ese instante, Beatriz se detuvo en seco.

—Pero… hay otra cosa, ¿puedes acompañarme a una reunión? Aún no sé bien la hora, solo sé que será en la noche. Es una reunión de jóvenes, nunca he ido a algo así y, la verdad, me da algo de miedo.

Vanesa arqueó una ceja, pero sonrió y asintió.

—¿Hay que llevar vestido elegante o algo parecido?

—No, para nada, es una reunión sencilla, no hay que ir tan formal.

—Perfecto, solo avísame un día antes y listo.

—Sí, gracias —murmuró Beatriz, aunque por alguna razón, la respuesta de Vanesa no logró animarla.

...

Ya en la cama, con el cuarto a oscuras, Beatriz no podía pegar el ojo. Se daba vueltas, el ruido del colchón y de las sábanas empezó a fastidiar a Natalia.

—Perdón —susurró Beatriz, quedándose quieta como una estatua—. No voy a moverme más.

De pronto, su celular vibró varias veces seguidas. Apurada, lo puso en modo silencio para no molestar más. Al mirar la pantalla, vio que Nicolás le había mandado varios mensajes con fotos. En todas salía ella, corriendo de un lado a otro en el salón de eventos; hasta se preguntó cuándo diablos Nicolás las había tomado.

Sintió una extraña alegría, como si por primera vez viera su propia imagen desde los ojos de alguien más. Fue pasando cada foto, y en una de ellas, estaba de pie, preguntando algo al invitado. En esa imagen, su postura la hacía ver decidida y segura, aunque en ese instante, ella recordaba que tenía las manos sudadas y el corazón tan acelerado que sentía que se le iba a salir del pecho.

[Gracias.]

[¿No has dormido todavía?]

En cuanto Beatriz mandó su mensaje de agradecimiento, Nicolás le respondió de inmediato.

[Ya me voy a dormir. ¿Y tú? ¿Por qué sigues despierto?]

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Princesa