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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 321

Unos quince minutos después, Octavio bajó tomado de la mano de Cristina.

Había estacionado su carro a propósito afuera, junto a la acera.

Con mucho cuidado, la ayudó a subir al asiento del copiloto antes de rodear el carro para sentarse al volante.

A lo lejos, Tobías observó cómo el carro de Octavio se alejaba despacio calle abajo. Bajó la mirada en silencio, sin decir una palabra.

Saúl esperó un momento, y al no recibir indicaciones, terminó diciendo:

—No discutieron. Viendo el parabrisas de Octavio todo cubierto de rocío, seguro el carro estuvo aquí toda la noche. Parece que ya se reconciliaron.

En otras palabras, su jefe había perdido.

Tobías alzó la vista despacio; en sus ojos no había ni rastro de emoción, solo una calma que daba escalofríos.

—Llévate el carro de ella a Dinámica Suprema. Cuando acabemos aquí, nos regresamos a Clarosol.

Saúl asintió sin dudar.

...

Dos horas más tarde, el carro de Octavio se detuvo frente a Dinámica Suprema.

Cristina soltó el cinturón tratando de bajar, pero la puerta no abría.

Giró la cabeza, arrugando la frente, y le lanzó una mirada:

—¿Y ahora qué quieres?

—¿No vas a despedirte con un beso? —preguntó Octavio, con una media sonrisa.

Las buenas vibras de Cristina se esfumaron en un segundo.

—¿Estás mal de la cabeza o qué?

Octavio soltó una risa relajada.

—Cristi, yo jamás te traicioné. No va a pasar mucho para que lo entiendas.

Al terminar la frase, desbloqueó el seguro central.

Cristina ni siquiera le lanzó otra mirada. Se bajó del carro y se fue sin voltear.

...

Al entrar a la empresa, Ángela se acercó rápidamente, entregándole las llaves del carro.

—Saúl las trajo, no dijo nada, solo se fue.

El corazón de Cristina se apretó.

Tobías seguro había malinterpretado todo.

Sacó el celular de inmediato y marcó su número. El timbre sonó varias veces antes de que él contestara.

—¿Qué pasa?

La voz de Tobías sonó distante, seca. Sin duda estaba molesto.

—Yo... —Cristina luchó por controlar la emoción en su voz—, quiero platicar contigo en persona.

—Estoy ocupado.

Tobías echó un vistazo a la cuadrilla que descargaba equipo de un camión.

—¿No quieres saber la razón de lo que pasó en la mañana? —insistió Cristina.

Tobías guardó silencio.

—¿Ya te recuperaste?

—Sí, señora. Gracias por su apoyo estos días. Quiero entregarle algo importante antes de irme, ¿puede venir a recogerlo?

Cristina vaciló.

Si iba a ver primero a Tobías, no llegaría al aeropuerto en cuarenta minutos.

Pero tal vez lo que Valeria tenía era urgente.

Dudó solo un instante y luego respondió:

—Está bien, ya voy para allá.

Colgó y le mandó un mensaje a Tobías:

[Disculpa, surgió algo urgente. Te busco después.]

Luego, se dirigió al aeropuerto a toda velocidad.

El tráfico estaba imposible. Cuando por fin llegó, quedaban solo diez minutos antes de que Valeria tuviera que pasar a la sala de abordaje.

—¡Señora...!

Valeria también tenía prisa. Apenas vio a Cristina, corrió hacia ella.

—Encienda el Bluetooth, le voy a pasar una grabación.

Cristina lo activó de inmediato, con el corazón a mil por hora.

Era una grabación de Marisol llamando a Adrián.

—Ir a la aldea a matar a Cristina fue idea de Oliver y mía. El viejo murió por su culpa. ¿Y la panadería? ¿Y la explosión del estudio fotográfico? ¿Los intentos de asesinato contra Cristina? ¿No fue idea tuya mandar a Oliver a hacer todo eso?

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