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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 492

—¿Qué… qué dijiste? —preguntó Betina, incrédula.

Eduardo tomó una grabadora de voz del escritorio y se la arrojó.

—¡Escucha! No me importa qué problemas tengas con ella, pero no metas tus asuntos personales en la empresa. BioInnovación es nuestra reputación y, aunque seamos pareja, no puedo permitir que la manches. La próxima vez que veas a Cristina, piensa mejor las cosas.

Apenas había sonado un fragmento de la grabación cuando Betina estrelló la grabadora contra el suelo.

—¡Maldita seas, Cristina! ¿Cómo te atreves a jugarme así? ¡Eduardo, no apruebes la solicitud de su amigo!

Eduardo, sin alterarse, se recostó en su silla.

—Claro. En cuanto recuperes la grabación que tiene en su celular, la rechazo al instante.

Betina rechinó los dientes.

Tenía que mantener las apariencias, así que obviamente no podía ir ella misma a exigirle la grabación a Cristina.

Pero Salomé Rivas sí podía…

Al pensar en eso, se sintió un poco más tranquila.

—Mi mamá vino a verme. Dijo que buscáramos un día para ir a comer a la casa.

Eduardo respondió sin pensarlo:

—Hoy no puedo, tengo un compromiso en la noche.

Después de regresar al hotel, Cristina y Lidia pasaron el tiempo como si estuvieran de vacaciones.

—Oye, Cristina, además de esperar los resultados, ¿qué más vamos a hacer aquí en Clarosol?

Lidia estaba acurrucada en un diván con un plato de fruta, metiéndose un trozo de manzana en la boca con aburrimiento.

—Soy muy inquieta, estar sin hacer nada me pone de los nervios.

Cristina, de pie junto a la ventana, observaba los rascacielos que se extendían afuera. Su voz era completamente serena.

—Nada.

—¿Ah?

Lidia se metió rápidamente un lichi en la boca.

Cristina se volvió para mirarla con una sonrisa.

Cristina lo miró con ligereza.

—¿Así que con solo decir “huésped importante” pueden echar a un cliente que está pagando su estancia? ¿El letrero de su hotel dice “cinco estrellas” o “nos arrastramos ante el poder”?

El director de habitaciones se quedó sin palabras.

—¡Deja de perder el tiempo con ella!

Salomé lo empujó a un lado y ordenó a sus guardaespaldas:

—Tiren a estas dos y todas sus cosas a la calle.

—Y en especial… —señaló a Lidia—. Esta mujer es buena para los golpes. A ella me la muelen a palos.

El rostro de Lidia se iluminó de alegría.

Los guardaespaldas se movilizaron al instante.

Dos de ellos se dirigieron directamente al dormitorio; su intención no era solo tirar las cosas, sino aprovechar el caos para tomar el celular de Cristina y borrar la grabación de Betina.

Sin embargo, antes de que pudieran llegar a la puerta de la habitación, se escucharon dos golpes secos.

***

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