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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 497

Cristina miró el número conocido en la pantalla, lo pensó un momento y colgó.

Del otro lado, no volvieron a llamar.

***

Eduardo acompañó a su abuelo al carro que lo llevaría de regreso a la mansión Amaya. En cuanto el vehículo se alejó, la expresión amable y respetuosa de su rostro desapareció por completo.

Con el semblante serio, tomó su celular y marcó el número de Betina.

En ese momento, Betina y Salomé caminaban hacia el estacionamiento. El sonido repentino del teléfono las sobresaltó.

Las letras “Eduardo” en la pantalla pusieron a Salomé aún más nerviosa que a Betina.

—Hermana, él… ¿va a pedirte cuentas?

Betina respiró hondo y contestó.

Apenas conectó la llamada, la voz gélida de Eduardo la golpeó.

—Sé que no estás lejos. ¡Regresa ahora mismo!

Betina intentó mantener la calma.

—Lo que sea, lo hablamos en el departamento.

Eduardo aceptó.

Cuando Betina abrió la puerta, Eduardo estaba de pie junto a la ventana, dándole la espalda.

Salomé no quería subir, pero Betina le había dicho que la llevaría a casa después de arreglar las cosas con Eduardo, así que no tuvo más remedio que seguirla. Se quedó tímidamente en la penumbra de la entrada.

Eduardo se dio la vuelta. La mirada que le dirigió a su novia no tenía ni una pizca de calidez.

—Betina, ¿te sientes muy orgullosa de tu numerito de hoy, siguiéndome, tomando fotos y yendo con chismes?

La ira contenida de Betina estalló.

—¿Y tú qué, Eduardo? Sabías perfectamente que era un restaurante para parejas y aun así la citaste ahí. ¿Cuáles eran tus intenciones?

—Es solo un restaurante, una cena, no es como si fuéramos a un hotel. ¿Por qué una reunión social normal se ve tan sucia a tus ojos?

Betina quiso recordarle el acuerdo que tenían de no hacer nada que pudiera malinterpretarse, pero con Salomé presente, se contuvo y exclamó, alterada:

—¡Tus intenciones no eran para nada buenas! Y te lo advierto, ¡la solicitud de su amigo no va a ser aprobada!

—Me acaba de contactar la secretaria del señor Castillo. Está muy interesado en nuestra nueva batería y quiere verte personalmente.

Cristina frunció el ceño.

—¿Y quién es ese viejo?

Elián se quedó sin palabras ante su falta de respeto.

—Te lo pongo así: muchas de las reglas y métodos que seguimos en nuestro campo, si te pones a investigar, fueron establecidos por él en su momento. Muchas de las figuras importantes de hoy en día recibieron su apoyo en sus inicios. Por eso dicen que las reglas no aplican para él. Porque él… es la regla.

—¿Una especie de Padrino?

Elián admiró su agudeza.

—Aunque para el público, mantiene una imagen muy “amable”.

—¿Y te alegras de que alguien así se fije en nosotros?

—Es un arma de doble filo. El señor Castillo es un hombre de negocios… no, no quise decir eso. No son mis palabras, pero aunque ya está retirado, quiere seguir aportando al legado de su familia. Él ve un gran potencial en Dinámica Suprema, y si quisiera, podría convertirnos en el líder nacional de energía renovable de la noche a la mañana. Tienes que entender que su palabra pesa más que la de Tobías.

***

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